Un nuevo estudio sugiere que las mujeres que experimentan complicaciones durante el embarazo podrían enfrentar un mayor riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas. Los investigadores hallaron que el estrés asociado a estas complicaciones puede aumentar la probabilidad de hipertensión arterial en los años posteriores al parto.
La investigadora principal, Virginia Nuckols, investigadora postdoctoral de la Universidad de Delaware, explicó que el estudio encontró una relación entre niveles más altos de estrés y una mayor presión arterial entre dos y siete años después del parto en mujeres que experimentaron complicaciones en su primer embarazo, conocidas como resultados adversos del embarazo.
Nuckols señaló que las mujeres que han tenido complicaciones durante el embarazo podrían ser más susceptibles a los efectos negativos del estrés en su salud cardíaca, por lo que es importante adoptar estrategias para manejar y reducir el estrés con el fin de proteger su salud cardiovascular a largo plazo.
El estudio siguió a más de 3,000 mujeres durante su primer embarazo en 17 hospitales de ocho estados. Se midieron los niveles de estrés en el primer y tercer trimestre del embarazo, así como dos y siete años después del parto. Los investigadores compararon estos niveles con la salud cardiovascular de las mujeres, considerando complicaciones como la preeclampsia, el parto prematuro, la muerte fetal o el nacimiento de bebés con bajo peso.
Los resultados indicaron que las mujeres con complicaciones en el embarazo tendían a mantener niveles de estrés más altos con el tiempo, y este estrés se asoció con cifras más elevadas de presión arterial hasta siete años después del parto. En contraste, las mujeres sin complicaciones en el embarazo no mostraron un aumento de la presión arterial relacionado con el estrés.
Las diferencias en la presión arterial fueron visibles en mujeres jóvenes, con una edad promedio de 25 años. Aunque el aumento fue pequeño, aproximadamente 2 mm Hg, incluso incrementos modestos pueden influir en el riesgo de enfermedades cardiovasculares a largo plazo.
Los autores del estudio aclararon que la investigación no demuestra una relación directa de causa y efecto entre el estrés, las complicaciones del embarazo y las enfermedades cardíacas. Tampoco está claro cómo el estrés podría llevar a un aumento de la presión arterial en mujeres con embarazos complicados.
Los investigadores sugieren que futuros estudios deberían investigar por qué las mujeres con antecedentes de complicaciones en el embarazo podrían ser más sensibles a los efectos del estrés en la presión arterial, y si las intervenciones para reducir el estrés pueden disminuir el riesgo cardiovascular en este grupo. También recordaron que las guías médicas recomiendan monitorear cuidadosamente la presión arterial durante y después del embarazo.
La doctora Laxmi Mehta, presidenta del Consejo de Cardiología Clínica de la American Heart Association, destacó la fuerte relación entre la salud mental y la salud del corazón, especialmente en mujeres que han enfrentado complicaciones en el embarazo. Subrayó la importancia de que los profesionales de la salud evalúen y aborden el estrés de forma preventiva como parte de la atención integral de las pacientes, y señaló que futuras investigaciones deberían analizar si las estrategias para reducir o controlar el estrés pueden tener un impacto significativo en la salud cardiovascular a largo plazo.
