La energía solar se posiciona como una de las alternativas más limpias para la generación de electricidad, pero enfrenta una limitación fundamental: la interrupción de la producción una vez que cae la noche. Para resolver esta brecha entre la generación y la demanda energética, un equipo de científicos en China ha desarrollado un método para capturar y almacenar la energía solar, extendiendo su utilidad hasta las horas nocturnas.
Los investigadores han rediseñado la estructura interna de la madera, transformándola en una esponja porosa capaz de absorber la luz del sol y almacenarla en forma de calor. Este material diseñado permite la generación de electricidad incluso en ausencia de luz solar, un avance que, según los hallazgos publicados en Advanced Energy Materials, podría mitigar la principal debilidad de la energía fotovoltaica.
El secreto está en la arquitectura de la madera
Para este desarrollo, los científicos utilizaron madera de balsa, seleccionada no por su resistencia, sino por su arquitectura interna. Al observarla bajo un microscopio, la balsa revela un conjunto de microtubos alineados con un ancho de entre 20 y 50 micrómetros, los cuales funcionan como un andamio natural ideal para guiar el calor y contener materiales.

Sin embargo, la madera en su estado natural refleja la luz solar y absorbe agua. Para solucionar esto, los investigadores llevaron a cabo un proceso de deslignificación, eliminando la lignina (la molécula responsable de la rigidez y el colour del árbol). Esta modificación aumentó la porosidad del material por encima del 93%, exponiendo una densa red de superficies reactivas dentro de los canales. En lugar de recurrir a la carbonización —un método común que implica quemar la madera—, el equipo diseñó químicamente las superficies internas del material.
Una alternativa escalable y sostenible
Actualmente, la solución más extendida para el suministro nocturno es el almacenamiento en baterías de gran escala. Otros intentos de extender la energía térmica se han basado en el apilamiento de diferentes materiales (uno para absorber la luz, otro para almacenar el calor y otro para proteger el sistema), pero este enfoque suele presentar pérdidas de energía en las interfaces entre capas, además de problemas de costo, durabilidad y escalabilidad.
Frente a esto, la plataforma basada en madera se presenta como una solución integral, respetuosa con el medio ambiente y escalable. Además de su eficiencia, el material demostró ser extremadamente duradero: su rendimiento se mantuvo estable durante 100 ciclos de calentamiento y enfriamiento. Asimismo, el material es seguro, ya que posee la capacidad de autoextinguirse en un lapso de dos minutos para evitar la combustión.
