Una enfermedad hepática metabólica afecta actualmente a una de cada seis personas en todo el mundo, lo que representa un total de 1.300 millones de individuos.
Esta condición, denominada enfermedad hepática esteatótica asociada a disfunción metabólica (MASLD) —anteriormente conocida como enfermedad del hígado graso no alcohólico (NAFLD)—, es una preocupación creciente a nivel global. Según un estudio reciente publicado en la revista Lancet Gastroenterology & Hepatology, como parte del Estudio de la Carga Global de la Enfermedad (GBD), la prevalencia de la MASLD ha experimentado un incremento del 143% en las últimas tres décadas.
Proyecciones y causas globales
Impulsada por el crecimiento poblacional y opciones de estilo de vida poco saludables, se prevé que esta enfermedad afecte a 1.800 millones de personas para el año 2050, lo que supondría un aumento del 42% en comparación con los datos de 2023. En este sentido, se ha señalado que la alimentación puede ser un factor determinante en la aparición de estas patologías hepáticas.

El estudio identifica que el nivel elevado de glucosa en sangre es la causa principal de los problemas de salud relacionados con la MASLD a nivel mundial, seguido por un índice de masa corporal (IMC) alto y el tabaquismo. Estos hallazgos subrayan la estrecha relación entre la MASLD y otras afecciones como la obesidad y la diabetes tipo 2.
Grupos más afectados
Los datos revelan que la prevalencia de la enfermedad es mayor en hombres que en mujeres, alcanzando su punto máximo en adultos mayores de entre 80 y 84 años. Sin embargo, el mayor número de casos se concentra en grupos de edad más jóvenes: hombres de entre 35 y 39 años y mujeres de entre 55 y 59 años.
A pesar del aumento en la cantidad de personas afectadas, el impacto de la MASLD en la salud general se ha mantenido estable gracias a los progresos realizados en los tratamientos médicos.
