El Estrecho de Ormuz se encuentra en el centro de las tensiones geopolíticas, luego de que Irán respondiera a las amenazas del expresidente estadounidense Donald Trump, declarando que el estrecho permanece abierto a todos los buques, excepto a los de aquellos países que considera “enemigos”.
Trump instó a las naciones que dependen del petróleo del Golfo a colaborar en la seguridad del Estrecho de Ormuz, argumentando que esta ruta marítima les beneficia más que a Washington. El expresidente sugirió que países como China, que dependen en gran medida de los envíos de petróleo a través del estrecho, deberían contribuir a su protección. “Estoy exigiendo que estos países entren y protejan su propio territorio, porque es su territorio. Es el lugar desde donde obtienen su energía. Y deberían venir y ayudarnos a protegerlo”, declaró Trump.
A pesar de la presión estadounidense, la mayoría de los países han mostrado poco interés en enviar buques de guerra. Desde el inicio de las tensiones el mes pasado, varios buques que transitan por el estrecho han sufrido daños.
En respuesta a los comentarios de Trump, un portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, reiteró la postura de Beijing, instando a todas las partes a detener inmediatamente las operaciones militares y evitar una mayor escalada de tensiones para prevenir la inestabilidad regional que podría afectar a la economía global.
Más de 20 países han manifestado su disposición a colaborar para desbloquear el Estrecho de Ormuz, mientras que los países del G7 también se han pronunciado a favor de ayudar a liberar la ruta marítima. El precio del petróleo se mantiene alrededor de los 100 dólares por barril, con futuros de West Texas Intermediate de EE. UU. Cotizando a 99 dólares.
Algunos analistas advierten que una misión para abrir el Estrecho de Ormuz podría ser una operación suicida.
En paralelo, se debate el papel de la OTAN en el contexto de la guerra en Irán.
