El secreto de la longevidad extrema podría encontrarse en la genética del tiburón de Groenlandia, un vertebrado marino capaz de sobrevivir hasta los 400 años, según investigaciones preliminares de científicos irlandeses. El interés en la especie se intensificó tras el hallazgo de un ejemplar muerto en abril de 2026 en la costa del condado de Sligo, Irlanda, cuyo análisis reveló que el animal tenía entre 150 y 200 años.
Análisis de un ejemplar en la costa irlandesa
El tiburón hallado en Sligo medía unos 3 metros de longitud y pesaba más de 200 kilos. Investigadores del Irish Whale and Dolphin Group y de la Universidad Cork trasladaron los restos al Museo Nacional de Irlanda para realizar una necropsia. A pesar de su edad, el ejemplar se considera joven para los estándares de su especie, ya que los tiburones de Groenlandia no alcanzan la madurez necesaria para reproducirse hasta los 150 años.

La bióloga marina Emilie De Loose lamentó que el animal muriera justo al alcanzar la edad reproductiva, señalando que este ejemplar tardó 150 años en alcanzar la madurez necesaria para reproducirse y contribuir a la recuperación de la población, pero es posible que nunca tuviera la oportunidad de hacerlo
. Durante el proceso, los científicos utilizaron uniformes, guantes y mascarillas para protegerse de bacterias centenarias que podrían afectar el sistema inmune humano.
Las causas exactas de la muerte no fueron corroboradas, aunque se plantea la posibilidad de que una enfermedad provocara el deceso.
Claves biológicas de la longevidad extrema
El tiburón de Groenlandia es el vertebrado más longevo del planeta, con estimaciones de vida que oscilan entre los 300 y los 500 años, aunque es común que lleguen a los 400. Diversos factores biológicos y químicos explican esta capacidad:

- Metabolismo lento: Esta especie crece menos de un centímetro al año y su velocidad habitual no supera los 3 kilómetros por hora. Esta lentitud extrema permite ahorrar energía.
- Adaptaciones químicas: Para sobrevivir en el Ártico, acumulan urea y N óxido de trimetilamina (TMAO), sustancias que actúan como anticongelante, aunque tienen el efecto secundario de volver su carne tóxica.
Descubrimientos sobre la visión y el hábitat
Durante décadas se creyó que estos tiburones eran prácticamente ciegos, debido en parte a parásitos similares a borlas que se adhieren a sus ojos.
A pesar de estos avances, existen vacíos importantes en el conocimiento de la especie. Solo se ha observado una hembra gestante en la historia y no existen números oficiales sobre la cantidad de estos tiburones en el planeta.
Relación con otras especies y hallazgos recientes
El tiburón de Groenlandia pertenece a la familia de los tiburones durmientes. Recientemente, se ha expandido el conocimiento sobre este grupo tras el registro de un tiburón durmiente en el océano Antártico. En enero de 2025, una cámara submarina captó a un ejemplar a 490 metros de profundidad cerca de las islas Shetland del Sur, en aguas a poco más de un grado sobre cero.
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