Una nueva investigación de la San Jose State University revela que la sección de las montañas de Santa Cruz de la falla de San Andrés se desliza a mayor velocidad de lo estimado, lo que incrementa la probabilidad de futuros terremotos en el Área de la Bahía de San Francisco.
La amenaza sísmica en el norte de California vuelve a ocupar el centro del debate científico. Una investigación geológica reciente dirigida por la San Jose State University ha constatado que un segmento clave de la falla más larga del estado presenta una velocidad de desplazamiento superior a los registros previos.
El hallazgo altera los modelos tradicionales sobre el comportamiento tectónico de la región. Mientras que la comunidad científica evaluaba ciclos de aproximadamente mil años, el nuevo análisis ha ampliado la ventana temporal de observación a 10,000 años, permitiendo documentar con mayor precisión el ritmo constante con el que las placas tectónica del Pacífico y de Norteamérica interactúan bajo el suelo californiano.
El estudio en el Parque Regional Sanborn y la velocidad de la falla
Para calcular la tasa de deslizamiento en la zona de las montañas de Santa Cruz, la profesora de geología Kim Blisniuk y sus estudiantes se desplazaron al Sanborn County Park en Saratoga, situado a unos 32 kilómetros al noroeste del epicentro del terremoto de Loma Prieta de 1989. El parque se encuentra justo sobre el trazado de la falla de San Andrés.
Mediante el uso de drones equipados con cámaras de alta resolución y tecnología láser, el equipo analizó cómo los cursos de agua estacionales han sido desplazados por la actividad tectónica a lo largo de los siglos. Posteriormente, recolectaron muestras de rocas, principalmente cantos rodados de arenisca ricos en cuarzo, para determinar su antigüedad en colaboración con laboratorios de la propia universidad, Stanford University y el Lawrence Livermore National Laboratory.
La investigadora explicó además que el ritmo observado en esta zona meridional del norte de California coincide con el registrado en el tramo de la costa norte, situado por encima de San Francisco. Hasta ahora, la teoría predominante sostenía que el movimiento de la falla se ralentizaba a medida que avanzaba hacia el sur, derivando parte de su energía hacia estructuras paralelas como las fallas de Calaveras o Hayward. Sin embargo, los nuevos datos demuestran que la velocidad se mantiene uniforme.
Kim Blisniuk, profesora de geología en la San Jose State University, señaló además que la velocidad es similar a la que se registra en la falla de San Andrés hacia el norte, en la sección de la costa norte, y añadió que, antes del trabajo que ella y sus colegas realizaron en el Parque del Condado de Sanborn, la velocidad aparentemente no disminuye a lo largo de la falla de San Andrés, sino que parece ser constante durante este periodo de 10,000 años que pudieron documentar.
Kim Blisniuk, profesora de geología en la San Jose State University, vía San Francisco Chronicle
Implicaciones para la frecuencia e intensidad de los sismos
La velocidad a la que se desplaza una falla geológica constituye uno de los parámetros determinantes para calcular la probabilidad de futuros movimientos telúricos. Las estructuras que se mueven con mayor rapidez acumulan tensión tectónica a un ritmo acelerado, lo que se traduce en una mayor frecuencia de eventos sísmicos.

Aunque el estudio todavía no cuenta con revisión paritaria ni ha sido publicado formalmente —con una presentación prevista para una conferencia en octubre—, sus conclusiones refuerzan la urgencia de mantener la preparación en una región que no ha experimentado un gran sismo de la magnitud del ocurrido en The Inertia, desde hace más de un siglo.
Por su parte, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) optó por no emitir valoraciones sobre los hallazgos debido a que la investigación aún se encuentra en proceso de publicación académica.
Medidas de prevención y contexto histórico en California
El Área de la Bahía registra antecedentes significativos a lo largo de esta misma zona de falla, incluyendo el devastador terremoto de Loma Prieta en 1989 y el histórico sismo de San Francisco en 1906. Ante la imposibilidad de predecir con exactitud cuándo se producirá el próximo gran movimiento, los especialistas insisten en la necesidad de equipar los hogares con suministros de emergencia y revisar las coberturas de seguros.
Kim Blisniuk, profesora de geología en la San Jose State University, comentó que siempre utiliza el ejemplo del seguro, señalando que siempre queremos un seguro de auto y que compramos seguro de auto y seguro de hogar.
Kim Blisniuk, profesora de geología en la San Jose State University, vía ABC7
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