Ferrari ha recurrido a la experiencia de la NASA para el desarrollo de su primer vehículo eléctrico (EV). La colaboración surge debido a que los niveles de aceleración del nuevo modelo son tan intensos que la firma italiana buscó el apoyo de la agencia espacial estadounidense.
El objetivo de esta alianza fue analizar el impacto de dicha aceleración para garantizar que el rendimiento del vehículo no afectara las funciones cerebrales del conductor. Según se reporta, la intervención de la NASA fue fundamental para gestionar la velocidad de respuesta del automóvil y asegurar la seguridad del usuario ante una aceleración extrema.
