Una nueva herramienta basada en inteligencia artificial podría mejorar la evaluación del riesgo cardiovascular y ayudar a personalizar los tratamientos para pacientes con enfermedad coronaria estable. Se trata de una técnica llamada reserva de flujo fraccional derivada de tomografía computarizada (FFR-CT), que analiza las imágenes de la angiotomografía coronaria (CCTA) para estimar el flujo sanguíneo.
El estudio FISH&CHIPS, una investigación retrospectiva a nivel nacional, demostró que la inclusión de FFR-CT como herramienta de apoyo en el diagnóstico de la enfermedad coronaria estable reduce la necesidad de pruebas invasivas y no invasivas adicionales. Según el profesor Timothy Fairbairn, del Liverpool Heart and Chest Hospital, “Este estudio es el primero en proporcionar evidencia concluyente del poder pronóstico de la FFR-CT, independientemente de otros factores de riesgo”.
La investigación, presentada por el Dr. Jack Bell, también del Liverpool Heart and Chest Hospital, analizó datos de 7,836 pacientes con enfermedad coronaria estable que se sometieron a análisis de FFR-CT (Heartflow) en 27 centros de Inglaterra. Los pacientes tenían una edad media de 63 años, y el 37.4% eran mujeres. Durante un seguimiento medio de 3.1 años, se registraron 191 infartos de miocardio (2.4%), 1,573 revascularizaciones (20.1%), 74 muertes cardiovasculares (0.9%) y 261 muertes por cualquier causa (3.3%).
Los resultados mostraron que los valores más bajos de FFR-CT, medidos cerca del sitio de la obstrucción, se asociaron con tasas más altas de eventos cardiovasculares. Específicamente, los pacientes con los valores de FFR-CT más bajos presentaron un riesgo cuatro veces mayor de sufrir un ataque al corazón y un riesgo tres veces mayor de morir a causa de un ataque al corazón. Este riesgo incrementado se observó incluso en pacientes con valores de FFR-CT considerados “limítrofes” (entre 0.71 y 0.8), y fue independiente de factores de riesgo cardiovascular tradicionales como la edad, el sexo, la hipertensión, la diabetes y la dislipidemia.
El profesor Fairbairn concluyó que la FFR-CT podría utilizarse para una evaluación de riesgos personalizada, permitiendo un tratamiento más intensivo y adaptado a las necesidades de los pacientes con mayor riesgo.
Fuente: European Society of Cardiology
