Las festividades navideñas y los días cercanos suelen ser alegres, pero también costosos, y pueden afectar negativamente la salud financiera, incluso con ingresos adicionales. Sin embargo, una planificación y disciplina adecuadas pueden evitarlo.
El fin de año es un momento ideal para hacer un balance. Es crucial evaluar la situación financiera real, analizando la solidez de los ingresos y comparando los gastos con las proyecciones iniciales. Es el momento de identificar qué funcionó bien y qué no, y tomar medidas correctivas.
Dependiendo de los resultados de esta evaluación, las celebraciones podrían verse comprometidas, y el tiempo podría dedicarse a la recuperación financiera. Esto podría implicar establecer un plan para reducir deudas, comenzando por las más pequeñas o aquellas con las tasas de interés más altas. También podría ser necesario reducir gastos, aumentar ingresos o ajustar la estrategia de inversión. En casos más extremos, se podría requerir una revisión radical del presupuesto para el próximo año.
Ahora bien, si la situación financiera lo permite disfrutar de la temporada, ¿qué acciones se pueden tomar para mantener la estabilidad?
En un escenario ideal, el gasto en las festividades ya debería estar contemplado en el presupuesto anual, con ajustes realizados si fuera necesario para crear un presupuesto complementario. La elaboración de presupuestos complementarios no es exclusiva de los gobiernos.
De hecho, el presupuesto anual debería incluir una partida específica para los gastos de fin de año, con provisiones periódicas para los gastos adicionales previstos.
Si se recibe una bonificación o un reembolso, una opción inteligente es destinar esos fondos a reducir deudas, especialmente las de alto interés, a invertir o a adquirir activos que generen valor a largo plazo. Es importante evitar gastarlos en satisfacciones inmediatas.
Limitar los gastos con la ayuda del presupuesto es fundamental. Es aconsejable evitar la compañía de personas que puedan fomentar el gasto o tentar a realizar compras innecesarias, así como situaciones que puedan incitar al consumo.
En cuanto a las bonificaciones y comisiones esperadas, es prudente no gastar lo que aún no se ha recibido, ya que las expectativas no siempre se cumplen.
Ahorre comprando al por mayor para aprovechar los descuentos; coordinarse con familiares o amigos puede ser útil. Utilice tarjetas de membresía en comercios y con profesionales cuando ofrezcan beneficios. Aproveche las ofertas y compare precios. Es sorprendente la variación de precios entre diferentes comercios, e incluso entre profesionales. El tiempo invertido en comparar precios puede traducirse en ahorros significativos.
En lo que respecta a los alimentos, compre solo lo necesario y evite el desperdicio por deterioro. Si celebra con familiares y amigos, coordine bien para evitar duplicidades y desperdicios, maximizando así los beneficios de la colaboración.
Si busca entretenimiento, modere los gastos. Comparta actividades con otros, cree su propio entretenimiento y sea consciente del valor que recibe por su dinero antes de tomar una decisión.
Tenga cuidado con las tarjetas de crédito. Son fáciles de usar, quizás demasiado. Piense en cómo pagará la factura, no solo al momento de realizar la compra, sino antes de comprometerse a gastar. La deuda de las tarjetas de crédito no es barata y puede conducir rápidamente a una situación financiera complicada. Si le gusta usar tarjetas, pero tiene dificultades para controlar sus gastos, considere usar su tarjeta de débito.
Además, resista la tentación de recurrir a otras formas de deuda, ya que también pueden ser perjudiciales para la salud financiera, física y emocional. Si debe endeudarse, asegúrese de que sea para obtener beneficios tangibles a largo plazo y que tenga un plan creíble para pagar a tiempo.
Aunque la temporada navideña es un momento para la generosidad y la amabilidad, no se sienta obligado a prestar dinero a alguien esperando que lo devuelva. Este es un riesgo muy serio.
Al gastar al final del año, recuerde que hay un mañana: un mañana inmediato y un mañana lejano. Sea prudente y tenga en cuenta que puede controlar la deuda viviendo dentro de sus posibilidades. Para ello, alinee los gastos con los ingresos, pida prestado para fines productivos, pida prestado solo lo que puede pagar y ahorre sistemáticamente para respaldar los gastos futuros.
Oran A. Hall, autor de Understanding Investments y principal autor de The Handbook of Personal Financial Planning, ofrece asesoramiento sobre planificación financiera personal y counsel.finviser.jm@gmail.com
