El 6 de febrero de 2026, agentes de la Policía Local de Puerto del Rosario, en colaboración con inspectores del Servicio de Salud Pública del Área de Salud de Fuerteventura, llevaron a cabo una exhaustiva inspección de higiene en un establecimiento dedicado a la venta de productos cárnicos y lácteos. Se trataba de una revisión rutinaria de las condiciones para la comercialización de alimentos de origen animal.
Deficiencias graves en higiene y registro
Durante la inspección, las autoridades constataron que el establecimiento, que ofrecía carne, leche y derivados, no estaba registrado en el Registro General Sanitario.
Además, se documentaron diversas infracciones a las normas de higiene. La revisión reveló irregularidades en el etiquetado de los productos, incluyendo etiquetas faltantes o incorrectas, así como fechas de caducidad no indicadas correctamente.
Detectados productos potencialmente peligrosos para la salud
En el transcurso de la revisión, los inspectores también encontraron productos destinados al consumo humano en mal estado. Las autoridades consideran que esto representaba un riesgo concreto para la salud pública. Estas deficiencias, especialmente en productos cárnicos y lácteos, pueden tener graves consecuencias para la salud, ya que los gérmenes patógenos pueden multiplicarse rápidamente si se almacenan incorrectamente o se supera la fecha de caducidad.
Cierre preventivo del establecimiento
Como consecuencia directa de las infracciones detectadas, la Policía Local ordenó el cierre inmediato y el precintado preventivo del establecimiento.
La medida se adoptó debido a que el negocio no cumplía con las condiciones mínimas de higiene legalmente exigidas para el ejercicio de esta actividad. La reanudación de la venta solo será posible una vez que se cumplan todos los requisitos y se acrediten los permisos correspondientes.
Las autoridades recomiendan comprar de forma segura
Tras la operación, las autoridades implicadas recordaron las normas básicas para una compra segura en Fuerteventura. Se recomienda a los consumidores adquirir alimentos únicamente en establecimientos autorizados que cumplan con estándares de higiene visibles.
Antes de la compra, es aconsejable revisar cuidadosamente las etiquetas, las fechas de caducidad y el estado general de los productos. Si se detecta un olor extraño, un color inusual o una apariencia alterada, se debe evitar el consumo y notificar el incidente a las autoridades competentes. Estas recomendaciones tienen como objetivo proteger la salud pública y prevenir incidentes similares.
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