Un estudio reciente revela que el fútbol escocés presenta un 35% más de acciones de cabeceo en comparación con diez de las principales ligas del continente europeo. Esta cifra, aunque no sorprende a quienes siguen de cerca el fútbol escocés, plantea serias interrogantes sobre la seguridad de los jugadores.
La preocupación por los efectos de los golpes en la cabeza ha ido en aumento desde la muerte del exfutbolista inglés Jeff Astle en 2002, quien sufría de demencia. Científicos han establecido una creciente relación entre los impactos repetidos en la cabeza y la encefalopatía traumática crónica (ETC), que puede conducir a enfermedades neurodegenerativas.
En enero de este año, un forense que investigó la muerte del exfutbolista escocés y del Manchester United, Gordon McQueen, determinó que “existe una probabilidad razonable de que el cabeceo repetido del balón contribuyera al desarrollo de su encefalopatía traumática crónica”.
Una investigación realizada en 2019 por la Universidad de Glasgow encontró que los exfutbolistas profesionales tienen tres veces y media más probabilidades de desarrollar enfermedades neurodegenerativas, un riesgo aún mayor para los defensas.
El Dr. Willie Stewart, líder del estudio de Glasgow, comentó: “Analicé las tasas de cabeceo en los Mundiales, remontándome hasta 1966. Las estadísticas mostraron que la cantidad de cabezazos en los partidos ha ido aumentando en ese período de 50 años, en lugar de disminuir, por lo que no me sorprende”.
Ante esta situación, la Asociación Escocesa de Fútbol (SFA) implementó una serie de cambios en 2022 para minimizar los riesgos. Se prohibió el cabeceo para menores de 12 años y se estableció una prohibición de cabecear el balón durante los entrenamientos el día antes y el día después de un partido. Además, se solicitó a los clubes que limitaran los ejercicios de entrenamiento que impliquen cabeceos repetidos a una sesión por semana.
El Dr. Jonny Gordon, director médico de la SFA, afirmó: “La Asociación Escocesa de Fútbol ha liderado la investigación sobre traumatismos craneoencefálicos en el deporte, en colaboración con la Universidad de Glasgow en un estudio fundamental realizado en 2020 y en investigaciones adicionales publicadas en 2022. Continuaremos monitoreando las pautas basadas en la investigación en evolución como parte del compromiso de la asociación para garantizar que el fútbol nacional sea un entorno seguro y agradable para todos los jugadores”.
