La icónica escritora, activista y pionera del movimiento feminista Gloria Steinem falleció a los 92 años en su residencia de Nueva York. Su fundación confirmó el deceso, que ocurrió en paz y rodeada de sus seres queridos, marcando el fin de una era para la lucha por la igualdad de género a nivel global.
Nacida en Toledo, Ohio, el 25 de marzo de 1934, Steinem construyó una trayectoria de casi un siglo dedicada a visibilizar la discriminación y transformar el papel de las mujeres en la sociedad estadounidense e internacional. Figuras políticas de la talla de Hillary Clinton y Nancy Pelosi, además de personalidades del arte y el deporte, despidieron públicamente a quien definieron como una figura precursora del cambio social.
Una infancia marcada por la itinerancia y los cuidados tempranos
La historia de vida de Steinem estuvo condicionada desde su niñez por la inestabilidad y las dificultades familiares. Hija de Leo y Ruth Steinem, pasó sus primeros años viajando por Estados Unidos debido al trabajo de su padre como vendedor ambulante de antigüedades. Debido a esta vida nómada, no asistió a la escuela con regularidad hasta cumplir los 11 años, momento en el que sus padres se divorciaron y regresó a Ohio junto a su madre.

Esa separación familiar alteró el curso de su juventud. Su madre, Ruth, atravesó graves problemas de salud mental que requirieron la atención constante de la joven Gloria. En diversas entrevistas concedidas a lo largo de los años, Steinem explicó que observar cómo los médicos desestimaban los padecimientos de su madre cimentó su determinación de dotar a las mujeres de una voz propia en la esfera pública según los registros periodísticos. La necesidad de asumir responsabilidades de adulta a temprana edad también influyó en su decisión de no tener hijos propios.
Gloria Steinem señaló en una entrevista concedida a la revista People en 1992 que ya había sido la muy pequeña madre de un niño muy grande: su madre.
El periodismo como trinchera y el salto a la primera línea del activismo
Tras graduarse en 1956 en el Smith College con un título en gobierno —una especialidad inusual para las mujeres en aquella época—, Steinem inició su andadura profesional en el periodismo en la década de 1960 en Nueva York como redactora de columnas políticas y reportajes de investigación. Uno de sus primeros grandes impactos mediáticos llegó en 1963, cuando publicó un reportaje encubierto tras trabajar como camarera en el Playboy Club de Nueva York, donde expuso de manera frontal la discriminación y el sexismo cotidiano que padecían las trabajadoras.

Ella misma confesó años después que el miedo escénico la paralizaba, pero la urgencia de dar testimonio superó su terror a los discursos masivos.
Fundación de Ms. magazine y la lucha por los derechos reproductivos
En 1972, Steinem cofundó la revista Ms., un medio independiente concebido específicamente para abordar problemáticas ignoradas por la prensa tradicional femenina, como el aborto, la brecha salarial, la violencia doméstica y la igualdad laboral.
Su propio compromiso con la autonomía corporal provenía de una vivencia personal traumática. A los 22 años, y antes de que el procedimiento fuera legal, se sometió a un aborto clandestino en Londres bajo la estricta condición impuesta por el médico de no revelar jamás su nombre y dedicarse a hacer lo que ella quisiera con su vida según detallaron los despachos de agencias internacionales. Esa experiencia marcó su activismo en favor de los derechos reproductivos durante las siguientes cinco décadas.
Escrutinio público, reconocimientos y legado cultural
Sin embargo, su influencia institucional se expandió con la cofundación de la Conferencia Política Nacional de Mujeres en 1971 y de la Women’s Media Center junto a Jane Fonda en 2004 para potenciar la presencia femenina en los medios.

El expresidente estadounidense Barack Obama le entregó en 2013 la Medalla Presidencial de la Libertad, la máxima distinción civil del país en reconocimiento a su contribución histórica. Hasta el final de su vida, Steinem mantuvo sus tradicionales círculos de debate en su apartamento neoyorquino, recibiendo a cientos de personas para conversar sobre el futuro de la igualdad social con la misma curiosidad que impulsó su juventud.
Más sobre esto