Un aficionado al golf ha expresado su preferencia por practicar este deporte de manera individual, evitando deliberadamente el componente social. El jugador, quien disfruta del juego en sí, manifiesta una clara aversión hacia la compañía de otros golfistas, a quienes describe como “golf bros”.
Esta situación revela una tendencia a priorizar la experiencia personal en el campo de golf, dejando de lado las interacciones sociales que a menudo acompañan a este deporte. El aficionado parece encontrar mayor satisfacción en la concentración y el desafío individual que ofrece el golf, en lugar de participar en el ambiente social que puede resultar incómodo o desagradable.
