Mientras ChatGPT comienza a mostrar sus límites, Google recupera terreno apostando por la potencia de su ecosistema, donde la inteligencia artificial es solo un componente más.
¿Se apostó demasiado pronto por la muerte de Google, predestinado a ser superado por ChatGPT? Con sus 800 millones de usuarios semanales, el LLM inteligente de OpenAI parece encaminado a ganar la partida.
Pero no se puede ignorar la resiliencia de Google, cuyo nuevo modelo de IA – Gemini 3 – representa la siguiente generación de modelos de lenguaje: más potentes e integrados a los servicios existentes.
¿Es una señal? Warren Buffett ha invertido 4.300 millones de dólares en Alphabet, la matriz de Google, a través de su fondo Berkshire Hathaway. Una decisión que ha sorprendido a muchos observadores, dada la histórica aversión del empresario a las inversiones en tecnología.
Esto demuestra, sobre todo, que el futuro está encarnado en Google, cuya fortaleza reside menos en su modelo tecnológico que en su modelo económico, respaldado por un ecosistema inquebrantable.
Google: un ecosistema que extiende sus tentáculos por todas partes
Para comprender por qué Google ganará la batalla contra ChatGPT, es fundamental entender que, más allá de su histórico motor de búsqueda, la compañía se apoya en un poderoso ecosistema cuyo éxito no se discute. Algunos datos clave:
- Su navegador, Chrome, concentra el 65% del tráfico web mundial, lo que equivale a 3.450 millones de usuarios.
- Su motor de búsqueda representa el 89% del tráfico global: 9 de cada 10 búsquedas se realizan a través de Google.
- Su sistema operativo, Android, acapara el 72% de la cuota de mercado a nivel mundial.
El resto de productos y servicios de Google no se quedan atrás. Gmail es utilizado por 1.800 millones de personas, Drive por 2.000 millones de usuarios activos mensuales, y YouTube por entre 2.500 y 2.850 millones de internautas cada mes.
Observemos ahora las cifras de la IA. Mientras que ChatGPT se estanca en 800 millones de usuarios, Gemini – lanzado en diciembre de 2023, más de un año después de su rival – ya cuenta con 650 millones de usuarios mensuales. Y, según informes internos, AI Overviews tendría ya más de 2.000 millones de usuarios.
Una diferencia de visión, más que de modelo
¿Cuál es la principal diferencia entre Google y ChatGPT? Una cuestión de visión. OpenAI se ha basado en una IA espectacular, un ingenioso artilugio capaz de generar contenido de forma autónoma. La versión moderna de los autómatas que, en el siglo XVIII, impresionaban al público jugando al ajedrez… sin saber hacer nada más.
Google, por su parte, despliega una IA generativa industrial, concebida como una infraestructura integrada que abarca toda la cadena de valor. Su ecosistema permite crear contenido, pero también optimizarlo, difundirlo en cada punto de contacto e integrarlo en un panel de seguimiento. El modelo de IA se convierte en una función integral que se inserta en un sistema existente, al servicio de los usuarios.
¿Es esta la visión correcta? Es difícil decirlo a día de hoy. Pero el enfoque está dando resultados: en el tercer trimestre de 2025, Alphabet registró un récord de ingresos de 102.300 millones de dólares, un aumento del 16% con respecto al año anterior. Al mismo tiempo, ChatGPT habría perdido 12.000 millones… con un modelo de negocio lejos de estar consolidado.
OpenAI parece haber tomado conciencia del problema: en octubre de 2025, la herramienta se convirtió oficialmente en una plataforma de aplicaciones integradas. Una revolución que transforma a ChatGPT en un centro inteligente al servicio de la productividad, y convierte su interfaz en el punto de control central para orquestar las interacciones entre diferentes servicios. ¿Pero no es demasiado tarde?
ChatGPT ha conquistado la atención del público, pero Google controla los usos a través de un ecosistema más sólido y resiliente. Y, en el terreno de juego, eso marca la diferencia.
