La guerra en Oriente Medio y los recientes bombardeos masivos de Estados Unidos e Israel contra Irán están generando una fuerte escalada en los precios de los hidrocarburos. El precio del petróleo superó los 100 dólares por barril este lunes, impactando también a los países exportadores del Golfo.
En este contexto, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha manifestado que Rusia continuará suministrando gas a Hungría y Eslovaquia, a las que calificó de “socios fiables”.
Rusia fue durante años un proveedor clave de petróleo y gas para los países de la Unión Europea, especialmente Alemania y Europa del Este. Sin embargo, la mayoría de estos países redujeron su dependencia de los hidrocarburos rusos tras la invasión de Ucrania.
Actualmente, el sector energético ruso se enfrenta a múltiples sanciones occidentales. Dos de sus principales conductos de exportación hacia Europa se encuentran inoperativos: el gasoducto Nord Stream, saboteado por un comando ucraniano en 2022, y el oleoducto Druzhba, que atraviesa Ucrania y sufrió daños en enero debido a un ataque ruso, generando tensiones entre Kiev, Budapest y Bratislava.
Putin señaló que Rusia está dispuesta a colaborar con Europa si las empresas y compradores europeos buscan una relación estable y duradera, “libre de coyunturas políticas”.
