El gobierno guineano ha acogido con satisfacción lo que describe como «una señal importante enviada a todos los socios económicos y financieros» del país. La agencia de calificación Standard and Poor’s confirmó el viernes 13 de marzo la calificación soberana de Guinea en B+, al tiempo que decidía elevar su perspectiva de «estable» a «positiva».
La decisión de la agencia se justifica por tres factores clave: un déficit presupuestario contenido, una deuda gestionada y un aumento de los ingresos públicos. En su evaluación, Standard and Poor’s también destaca el papel del sector minero, que «continuará apoyando un fuerte crecimiento económico» en los próximos años.
Guinea, de hecho, confía en el gigantesco yacimiento de hierro de Simandou, en el sureste del país, uno de los más importantes del mundo. La explotación de la mina, que comenzó en noviembre, se espera que genere varios miles de empleos directos.
Standard and Poor’s señala que el inicio de la producción, junto con las inversiones extranjeras resultantes, ya ha contribuido a fortalecer las reservas de divisas del país, estimadas a finales de 2025 en más de 4.000 millones de dólares.
Una fortaleza que también podría ser una debilidad
Sin embargo, la agencia advierte que la principal fortaleza de Guinea podría convertirse también en su debilidad. El país depende en gran medida de sus recursos minerales, que representan alrededor del 90% de los ingresos en divisas.
Otros obstáculos señalados por Standard and Poor’s para una evolución positiva de la calificación del país incluyen el bajo nivel de desarrollo de Guinea, con un PIB de apenas 3.000 dólares per cápita, importantes necesidades sociales y deficiencias en materia de infraestructuras.
