Un ensayo clínico liderado por el Kirby Institute de la UNSW Sydney ha demostrado que las pruebas rápidas para la detección del ADN del virus de la hepatitis B son tan efectivas como los análisis de laboratorio tradicionales. Este avance podría acelerar el diagnóstico y tratamiento de la hepatitis B, especialmente en comunidades con acceso limitado a servicios de salud.
Las pruebas rápidas, también conocidas como pruebas “point-of-care”, se realizan en pequeños centros de salud utilizando una muestra de sangre obtenida con una simple punción en el dedo. Pueden ser realizadas por un mayor número de profesionales sanitarios y ofrecen resultados en aproximadamente 60 minutos. Si bien ya se utilizan con éxito para diagnosticar otras enfermedades infecciosas, como la hepatitis C, hasta ahora no se había confirmado su eficacia para detectar el ADN de la hepatitis B a partir de una muestra de sangre capilar.
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