El primer ministro australiano, Anthony Albanese, ha salido en defensa de la contribución de su país en el Medio Oriente, tras las críticas emitidas por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, quien calificó el apoyo de Canberra como insuficiente.
Tensiones por la seguridad del Estrecho de Ormuz
El mandatario estadounidense había instado a sus aliados, específicamente a Japón, Corea del Sur y Australia, a desplegar buques de guerra con el objetivo de asegurar las rutas críticas de suministro de petróleo que atraviesan el Estrecho de Ormuz. Tras la negativa de varias naciones, Trump expresó su sorpresa y criticó la falta de respaldo por parte de Australia durante una reunión gubernamental en la Casa Blanca el pasado 26 de marzo.
La respuesta de Canberra
Ante estas declaraciones, Anthony Albanese aclaró que Australia no había sido consultada antes de que se emprendieran dichas acciones. El primer ministro subrayó que ninguna solicitud dirigida a su país ha sido rechazada y reafirmó el respeto de Australia hacia las decisiones de Estados Unidos.

Asimismo, Albanese aseguró que Australia mantiene comunicación con los Estados del Golfo que han sido blanco de ataques por parte de Irán. Como medida concreta, Canberra puso a disposición un avión de vigilancia para apoyar la defensa de los Emiratos Árabes Unidos, país donde residen numerosos ciudadanos australianos.
Llamado al diálogo y preparación naval
En un esfuerzo por estabilizar la región, Australia ha solicitado que Estados Unidos e Irán retomen las negociaciones para restablecer la navegación completa en el Estrecho de Ormuz. En este contexto, el gobierno australiano ha manifestado que su armada se encuentra preparada.
A pesar de las fricciones actuales, Estados Unidos sigue siendo el principal aliado de seguridad de Australia. Ambos países, junto con el Reino Unido, integran el pacto AUKUS, una alianza estratégica orientada a la construcción de submarinos nucleares para contrarrestar la influencia de China.
