La hipertensión no es solo cuestión de hábitos: lo que los expertos quieren que sepas
La hipertensión arterial, conocida como el «asesino silencioso», sigue siendo una de las principales causas de enfermedades cardiovasculares en el mundo. Sin embargo, un mensaje clave de los especialistas está cambiando la forma en que entendemos esta condición: no empeora únicamente por la falta de cuidado del paciente.
Fernanda Montes de Oca, médica clínica y especialista en inmunología, explicó en una entrevista con Clarín que la presión arterial elevada no siempre es consecuencia de malos hábitos. «Existen factores genéticos, ambientales e incluso inflamatorios que pueden influir en su desarrollo y progresión, más allá del estilo de vida», señaló la experta.
¿Por qué los criterios de diagnóstico han cambiado?
Hace algunas décadas, se consideraba hipertensión cuando los valores superaban los 160/90 mmHg. Con el tiempo, este umbral se redujo a 140/90 mmHg y, actualmente, el diagnóstico se establece a partir de cifras iguales o superiores a 130/80 mmHg. Este ajuste responde a estudios científicos que demostraron que niveles antes considerados «normales» ya aumentaban el riesgo cardiovascular.
El cardiólogo Jorge Alberto Mojarro Ríos, de la Unidad Cardiovascular Cemain, advirtió que esta modificación en los criterios ha llevado a un aumento en los diagnósticos, especialmente en pacientes jóvenes a partir de los 20 años. «El sedentarismo, la mala alimentación y el estrés crónico son factores clave, pero no los únicos», afirmó.
Señales tempranas y daños silenciosos
Uno de los mayores riesgos de la hipertensión es su carácter asintomático. Magdalena Perelló, cardióloga, destacó que, aunque no cause molestias evidentes, ya está dañando órganos vitales como el corazón, los riñones y el cerebro. «Muchas personas no saben que la tienen hasta que sufren un evento grave, como un infarto o un accidente cerebrovascular», explicó.
Entre las señales tempranas que podrían alertar sobre la presencia de hipertensión, Alexandre Olmos, médico, mencionó:
- Dolores de cabeza frecuentes, especialmente al despertar.
- Mareos o zumbidos en los oídos.
- Visión borrosa o fatiga inexplicable.
Nuevas estrategias para el control
Además de los tratamientos farmacológicos, los especialistas están explorando alternativas no farmacológicas para manejar la presión arterial. Algunas de las más recientes incluyen:

- Probióticos y dieta rica en potasio: Estudios sugieren que ciertos alimentos, como el jugo de una fruta tropical poco conocida, podrían ayudar a regular la presión.
- Reducción del ruido ambiental: La exposición constante a altos niveles de ruido se ha vinculado con un mayor riesgo cardiovascular.
- Técnicas de relajación: Prácticas como la meditación o ejercicios de respiración, inspirados en métodos tradicionales chinos, han mostrado beneficios en algunos pacientes.
Montes de Oca también destacó la importancia de medir correctamente la presión arterial. «La postura es clave: sentarse con la espalda recta, los pies apoyados en el suelo y el brazo a la altura del corazón», recomendó.
Un llamado a la prevención temprana
El aumento de casos en jóvenes ha encendido las alarmas en la comunidad médica. Mojarro Ríos enfatizó que el tiempo prolongado sentado, incluso en personas con trabajos de oficina, incrementa el riesgo cardiovascular. «Levantarse cada hora, caminar unos minutos y hacer estiramientos puede marcar una gran diferencia», sugirió.
Perelló insistió en la necesidad de chequeos médicos periódicos, incluso en personas sin síntomas. «La hipertensión no avisa, pero sus consecuencias son irreversibles si no se detecta a tiempo», advirtió.
Mientras la ciencia avanza en la comprensión de esta enfermedad, los expertos coinciden en un punto: la hipertensión no es solo responsabilidad del paciente. Factores como el estrés laboral, la contaminación ambiental y hasta el dolor crónico pueden jugar un papel crucial en su desarrollo. La prevención, el diagnóstico oportuno y un enfoque integral son las claves para combatir este «asesino silencioso».
