Después de 12 años, los campeones de la NHL regresan a los Juegos Olímpicos. Los favoritos tienen un valor combinado de casi 500 millones de dólares en contratos.
Doce años son una eternidad para aquellos que se atribuyen el derecho de mandar sobre el resto del mundo. Sobre el hielo está la National Hockey League y luego están los demás. La mejor liga, los mejores estadios (y cuánto se ha hablado de ellos en las últimas semanas) y, por supuesto, los mejores jugadores. Desde Sochi 2014 hasta Milán-Cortina, la fractura entre la Liga norteamericana y el COI privó al espectáculo de dos ediciones de los Juegos de Invierno de sus principales atractivos. La espera ha terminado. El interés en Estados Unidos, Canadá y los países europeos donde este deporte es mucho más que un pasatiempo está a punto de alcanzar niveles sin precedentes, con una programación televisiva calibrada para maximizar la audiencia y miles de aficionados que llegarán para disfrutar del evento.
Milagro sobre hielo
¿Recuerdan la hazaña de 1980 que inspiró la magnífica película de 2004 con Kurt Russell en el papel de Herb Brooks, el entrenador que llevó a un equipo de aficionados y universitarios al oro olímpico en el partido decisivo contra la poderosa Unión Soviética? Pues bien, ese de Lake Placid en hockey es el último oro de Estados Unidos en los Juegos. Porque los maestros son los que visten la camiseta roja con el arce estampado en el pecho, como Connor McDavid, Nathan MacKinnon y el inmortal Sidney Crosby, una especie de héroe nacional en su país. Nueve oros para Canadá, dos para Team USA. El medallero histórico es lapidario y el equipo nacional, liderado por Mike Sullivan, 46 años después de la magia de Neal Broten y de aquel legendario equipo, intentará reducir la brecha, devolviendo vigor al orgullo estadounidense. El desafío está lanzado y desde Los Ángeles hasta Ottawa se espera el enfrentamiento por el oro como otro Super Bowl después del que se consumará el domingo por la noche en Nueva Orleans.
Equipos de 400 millones
Estados Unidos y Canadá no son los únicos que alinean estrellas de la NHL (Italia es la única que no tiene ninguna). Sin duda, son los dos favoritos: sumando los salarios anuales de los jugadores de ambas selecciones, la cifra asciende a 393 millones de dólares (338 millones de euros). El jugador mejor pagado es el estadounidense Auston Matthews (que juega en Toronto con los Maple Leafs y gana 13,25 millones de dólares al año), unos pocos dólares más que los canadienses McDavid (12,5 millones) y MacKinnon (12,6). Entre las estrellas más esperadas también se encuentran los canadienses Jack Eichel (Vegas Golden Knights, 10 millones), los hermanos Brady (Ottawa Senators) y Matthew Tkachuk (Florida Panthers) y otros dos pilares de Team USA, Tage Thompson (Buffalo Sabres) y Clayton Keller (Utah Mammoth), protagonistas del Mundial ganado en mayo, borrando la mancha de un vacío que duraba desde 1933.
Deporte y política
Es precisamente en el éxito mundial donde se basa la ambición de destronar a los rivales canadienses en un momento histórico en el que las tensiones políticas provocadas por el presidente Donald Trump han tenido repercusiones también en el deporte. Nadie ha olvidado el intercambio de declaraciones institucionales con el primer ministro Trudeau durante el Four Nations de hace un año, ganado por Canadá tras una final muy reñida contra Team USA (3-2 en la prórroga). Los rivales debutarán el 12 de febrero: a las 16.40 Canadá-República Checa, integrados en el grupo A con Suiza y Francia; a las 21.10 Estados Unidos-Letonia, grupo C con Alemania y… Dinamarca para otro enfrentamiento con implicaciones extrasportivas, dada la cuestión de Groenlandia. Se jugará en la Arena Santagiulia, donde a principios de enero llegaron 150 periodistas de todo el mundo, frunciendo el ceño ante una estructura que se consideraba no estar a la altura de los estándares de la NHL. Las dudas han dado paso al entusiasmo por un torneo que medio mundo espera. Disfrutemos del espectáculo. Están los mejores del mundo.
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