¿Qué tal si un simple análisis de saliva pudiera detectar las primeras manifestaciones de trastornos cognitivos? Investigadores de la Universidad Médica de Chongqing, en China, han logrado un avance prometedor al combinar biomarcadores bucales e inteligencia artificial para anticipar enfermedades neurodegenerativas. Su trabajo ha sido publicado en la revista Translational Psychiatry.
La conexión entre el estado de ánimo y el deterioro cognitivo
Durante varios años, los científicos han sabido que síntomas como la tristeza, la apatía o la ansiedad a menudo preceden a los problemas de memoria en las personas mayores. Sin embargo, su detección sigue siendo difícil. Los investigadores afirman en un comunicado: “Los síntomas neuropsiquiátricos son indicadores tempranos del deterioro cognitivo relacionado con las enfermedades neurodegenerativas, y su detección rápida es de suma importancia.”
Los investigadores recolectaron muestras de saliva y microbioma bucal de 338 adultos mayores que asistían a centros de salud comunitarios en Chongqing. También midieron los niveles de cortisol, un marcador del estrés, y de proteínas inmunitarias llamadas citocinas. Al analizar estos datos utilizando algoritmos de aprendizaje automático, como XGBoost o regresión logística, pudieron identificar a los individuos en riesgo con una precisión notable.
Hacia un cribado temprano de la depresión
Según los autores, “el modelo XGBoost enriquecido con el género microbiano obtuvo el mejor rendimiento, con un AUROC de 0,936 y una puntuación F1 de 0,864, superando a otros modelos”. Se creó una versión simplificada, llamada nomograma, para facilitar su uso por parte de los profesionales de la salud. Una validación externa confirmó su fiabilidad (AUROC = 0,986).
Este enfoque podría transformar el seguimiento de las personas mayores. Al detectar los signos precursores de enfermedades como el Alzheimer a través de una simple prueba de saliva, los cuidadores podrían intervenir antes. Además, los análisis han puesto de manifiesto interacciones entre el cortisol, ciertas bacterias bucales y vías metabólicas específicas, ofreciendo nuevas líneas de investigación sobre los vínculos entre la inflamación, el microbioma y la salud mental.
