“La IA puede transmitir conocimiento, pero no educación.”
Bajo este lema, tuve la oportunidad de colaborar nuevamente con Landheim Ammersee para compartir mis perspectivas sobre cómo la IA está transformando la educación y qué es realmente importante.
Observo que las conversaciones sobre una posible sociedad post-AGI suenan cada vez menos a ciencia ficción y más a una pregunta real sobre el futuro. Incluso hoy, algunos estudiantes se preguntan por qué deberían seguir aprendiendo idiomas extranjeros, por ejemplo, cuando los sistemas de traducción son cada vez mejores.
Precisamente por eso, una habilidad se vuelve cada vez más importante: mantenerse abierto a un nuevo aprendizaje. En un mundo que cambia tan rápidamente, la capacidad de aprender se ha convertido en una competencia fundamental.
Al mismo tiempo, los niños que crecen como los llamados “nativos de la IA” interactúan con la tecnología de manera muy diferente a muchos adultos. Esto abre oportunidades, pero también presenta nuevos desafíos para las escuelas, los padres y la sociedad.
¿Y qué sucede si la IA finalmente puede asumir muchos o incluso la mayoría de los trabajos? En mi opinión, una habilidad será particularmente crucial: el deseo y la capacidad de crear un valor real para otras personas.
Porque al final, no solo importará lo que podamos hacer, sino para qué lo usemos.
