Ya sea que uno se considere un “apocalíptico” o un “optimista” en relación con la inteligencia artificial (IA), es innegable su creciente presencia en todos los aspectos de nuestra vida personal y profesional.
La ONU ha estado promoviendo durante años un enfoque centrado en las personas en lo que respecta a la IA aquí. El Secretario General de la ONU, António Guterres, advirtió al Consejo de Seguridad en 2024 que el futuro de la humanidad “nunca debe dejarse en manos de la ‘caja negra’ de un algoritmo”, y que las personas deben mantener siempre la supervisión y el control sobre la toma de decisiones de la IA para garantizar que se respeten los derechos humanos.
Desde entonces, el sistema de la ONU ha ido consolidando su trabajo sobre la gobernanza ética global de la IA, basándose en las directrices y recomendaciones contenidas en el histórico Pacto Digital Global.
A continuación, se presentan algunas de las ideas clave:
1. La educación es fundamental
La ONU destaca constantemente la educación como un pilar central para garantizar que las personas sigan siendo relevantes en un futuro impulsado por la IA. Esto no se limita a integrar herramientas de IA en el sistema educativo, sino a asegurar que estudiantes y educadores sean “alfabetizados en IA”.
“El sistema educativo mundial necesitará 44 millones de profesores para 2030”, afirma Shafika Isaacs, jefa de tecnología e IA en educación de la UNESCO (la agencia de la ONU para la educación, la ciencia y la cultura). “Creemos que es un error argumentar que debemos invertir más en tecnologías de IA en lugar de invertir en profesores. La IA puede gestionar la transferencia de datos, pero no puede gestionar el desarrollo humano. La educación es fundamentalmente una experiencia social, humana y cultural, no una descarga técnica.”
2. Aceptar el cambio
A muchas personas en todo el mundo les preocupa perder sus empleos en la era de la IA. La ONG Foro Económico Mundial estimó en 2025 que alrededor del 41% de los empleadores planeaban reducir su plantilla debido a la IA.
Al mismo tiempo, es probable que surjan nuevos puestos de trabajo que combinen las fortalezas humanas con las capacidades de las máquinas, ya que, si bien las máquinas son excelentes para reconocer patrones y realizar tareas repetitivas, la creatividad, el juicio, el razonamiento ético y las interacciones interpersonales complejas requieren un toque humano.
Trabajando con socios de investigación de todo el mundo, la Organización Internacional del Trabajo (ILO) ha predicho que, si bien uno de cada cuatro empleos es probable que sea transformado por la IA, esto no necesariamente significará una pérdida neta de empleos.
Sin embargo, es probable que la forma en que se realiza el trabajo cambie significativamente, lo que exigirá a los trabajadores ser altamente adaptables y estar abiertos a la idea de aprender constantemente nuevas habilidades y recibir capacitación a lo largo de su vida laboral.
La Inteligencia Artificial está revolucionando actualmente la industria de los teléfonos inteligentes.
3. Hacer que la IA esté disponible para todos
Un puñado de gigantes tecnológicos están impulsando la investigación en IA y dominando la creación de nuevas herramientas. La ONU está preocupada de que, a menos que se amplíe el acceso a la tecnología, la desigualdad entre países y dentro de las sociedades aumente.
Las estrategias desarrolladas por la ONU enfatizan que las políticas educativas, económicas y de gobernanza deben garantizar que los beneficios de la IA se compartan ampliamente, y no se limiten a los privilegiados o tecnológicamente avanzados.
4. Poner los derechos humanos primero
La ONU ha insistido repetidamente en que el desarrollo de la IA debe respetar los derechos humanos, la dignidad y la inclusión, y ha advertido que la automatización descontrolada tendrá consecuencias sociales de gran alcance.
En 2021, tras extensas consultas con expertos mundiales, la UNESCO publicó la Recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial, que argumenta que los derechos humanos no pueden ser opcionales, sino que deben ser la base vinculante de los sistemas de IA sostenibles.
El documento argumenta que las herramientas que amenacen la dignidad, la igualdad o la libertad deben restringirse o prohibirse, y que los gobiernos deben regular y hacer cumplir activamente estos estándares.
5. El mundo entero necesita ponerse de acuerdo sobre el camino a seguir
Este no es un problema que un gobierno individual, el sector privado o la sociedad civil puedan abordar por sí solos, y la ONU está pidiendo una mayor cooperación internacional para gestionar los riesgos y las oportunidades de la IA.
Esto podría adoptar la forma de diálogos sobre gobernanza y ética, plataformas de coordinación respaldadas por la ONU y asociaciones entre los sectores público y privado para financiar la educación y el desarrollo de la fuerza laboral.
