La inteligencia artificial supuestamente podría convertir a cualquiera en programador. Muchos expertos no están de acuerdo. Sin embargo, un curioso experimento en California demuestra que no es tan irrealista. Allí, incluso un perro “desarrolla” videojuegos, con algo de preparación y mucha imaginación impulsada por la IA.
Los sistemas modernos son muy buenos escribiendo código. Incluso personas sin experiencia pueden crear aplicaciones simplemente ingresando texto, un enfoque conocido como “Vibe-Coding”. Normalmente, se debe explicar a la IA al menos con detalle lo que se debe crear.
Programadora a cuatro patas
El desarrollador de software Caleb Leak llevó este principio aún más lejos. En su blog, relata cómo su perra Momo, una mezcla de caniche en miniatura, “creó” varios juegos con la ayuda de la herramienta Claude Code. Su contribución: tecleó aleatoriamente en un teclado Bluetooth.
Para que ese galimatías se convirtiera en un juego, Leak preparó a la IA. Explicó que las entradas venideras provenían de un diseñador de juegos excéntrico que solo se comunicaba en acertijos, detrás de los cuales se escondían ideas geniales. Claude Code jugó y interpretó creativamente los signos confusos.
Del caos del teclado a la aventura alienígena
A partir de “wsaqq4e3wd232’21sazqa”, la IA creó, por ejemplo, el concepto “Quasar Saz”. “wsa” recordaba a las teclas de movimiento “WASD”, “saz” a un instrumento, “qa” a Quasar. El resultado: una alienígena llamada Zara lucha con un Saz cósmico en cuatro mundos contra enemigos y recolecta melodías.
Sobre esta base, la IA programmeó un prototipo. Entradas adicionales como un 23 y una “S” las transformó en niveles de dificultad más altos y una superhabilidad. Más tarde, agregó jefes finales, nuevas armas, objetos ocultos y un sistema de puntos de experiencia.
Leak ofrece el juego en línea, tanto en su versión original como optimizada. Su conclusión: la brecha entre tales experimentos y el desarrollo profesional se ha reducido significativamente en los últimos tiempos.
