Iceberg A23a: El gigante de hielo se desintegra rápidamente

by Editor de Tecnologia

Uno de los icebergs más grandes del mundo, el conocido A23a, ha adquirido un tono azulado en los últimos días. Este cambio de color podría indicar el inicio de su desintegración tras 40 años a la deriva en el océano.

El 26 de diciembre, un satélite de la NASA capturó imágenes del iceberg A23a mostrando un intenso color azul en su superficie. “El azul corresponde a las áreas donde el agua se ha calentado y se ha acumulado en formaciones lineales, es decir, en las grietas del hielo”, explica Walter Meier, científico principal del Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo de Estados Unidos, en una entrevista con Le Devoir.

Meier precisa que los patrones lineales que alternan entre azul y blanco están relacionados con estrías creadas cuando el bloque de hielo formaba parte de la capa de hielo antártica, hace cientos de años. El agua se acumula en estas grietas y fluye hacia el borde de la plataforma de hielo, que eventualmente se fractura, según el experto.

“Esto indica claramente que el iceberg se está derritiendo significativamente y que se acerca al final de su ciclo de vida, donde se romperá por completo”, afirma Meier.

El iceberg A23a se separó de la plataforma de hielo Filchner-Ronne, en la Antártida, en 1986. Se encontraba a lo largo de una enorme fisura, denominada “el gran abismo” por los científicos que la observaron por primera vez en la década de 1950.

Esta inmensa extensión de hielo es conocida como uno de los icebergs más grandes del mundo y uno de los más antiguos jamás rastreados por la comunidad científica.

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En el momento de su separación en 1986, cubría una superficie de aproximadamente 4000 kilómetros cuadrados, casi diez veces el tamaño de la isla de Montreal. A principios de enero, su superficie se redujo a 1032 kilómetros cuadrados, según datos del Centro Nacional de Hielo de Estados Unidos, tras perder varias secciones importantes en julio, agosto y septiembre del año pasado.

Cerca de su fin

Durante 30 años, el “mega-iceberg” permaneció varado en las aguas poco profundas del mar de Weddell, en la Antártida. “Permanecer más de 30 años en el mismo lugar es bastante inusual, y el hecho de que haya sobrevivido tanto tiempo es bastante notable”, señala Meier.

Desde 2020, el iceberg A23a se ha movido a la deriva de las corrientes del Océano Austral. Actualmente se desplaza hacia el noreste, en dirección al Atlántico Sur.

“Se acerca rápidamente a su fin”, declara Meier. “Continúa fragmentándose en pedazos más pequeños”. El experto en glaciares estima que el final del iceberg se cuenta en días o semanas, y que, en cualquier caso, no sobrevivirá al verano.

Su deshielo no tendrá un impacto en el nivel del mar, ya que el hielo ya se encontraba en el océano y siempre ha estado allí. Lo que sí influye en el nivel del mar es el derretimiento de los glaciares terrestres.

La velocidad de deshielo de los glaciares es un indicador de la evolución del cambio climático. Según un estudio publicado en febrero de 2025 en la revista científica internacional Nature, hasta la mitad de los hielos del mundo podrían evaporarse para el año 2100, debido a las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel global.

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