La exposición a una iluminación intensa durante la noche puede tener consecuencias negativas para nuestra salud mental. Según estudios recientes, la luz artificial nocturna provoca un desequilibrio en los neurotransmisores, lo cual incrementa el riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad y depresión.
Al respecto, el profesor Moon Byung-kwon, del Departamento de Educación en Ciencias de la Tierra de la Universidad Nacional de Chonbuk, señala que la luz artificial nocturna afecta directamente la calidad del sueño, un factor determinante para el bienestar psicológico.
