El Reino Unido está implementando medidas ambiciosas para mejorar la salud pública, enfocándose tanto en la regulación de alimentos como en el control del tabaco y los productos de vapeo. Estas iniciativas reflejan un compromiso con la creación de una base sólida para la salud a largo plazo.
En cuanto a la alimentación, se están considerando restricciones a una amplia gama de productos, incluyendo:
- Bebidas azucaradas: Refrescos, zumos con azúcares añadidos y bebidas energéticas.
- Dulces y snacks: Chocolates, caramelos, pasteles, galletas y bizcochos azucarados.
- Comida rápida y procesada: Pizza, patatas fritas, chips y otros alimentos fritos.
- Comidas preparadas: Postres congelados, helados y granizados.
- Desayunos: Cereales, productos de panadería dulces, yogures azucarados y barritas de granola.
Paralelamente, el gobierno británico avanza con la ley “Smoke-free Generation” y la ley de control del tabaco y los vapes, un marco legal clave para transformar la regulación de estos productos. Ambas leyes están actualmente en consideración parlamentaria.
Entre las medidas más destacadas de esta legislación se encuentran:
- Prohibición de la venta de tabaco a personas nacidas a partir del 1 de enero de 2009: Esta medida busca crear una “generación libre de humo”, impidiendo que los jóvenes y adultos del futuro puedan comprar cigarrillos a lo largo de su vida.
- Regulación de la publicidad y promoción de productos de nicotina: Se busca prohibir las estrategias de marketing dirigidas a los niños.
- Ampliación de las zonas libres de humo: Se extenderán las restricciones a lugares como parques infantiles, escuelas y centros sanitarios.
- Sistema de licencias de venta: Se implementará un control más estricto de los establecimientos que venden tabaco y vapes, incluyendo regulaciones sobre el aspecto de los productos para evitar que atraigan a los jóvenes.
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El éxito de estas iniciativas en el Reino Unido, especialmente en lo que respecta al tabaco, es un tema de gran interés. Si se implementan con éxito, el país podría convertirse en el primero en adoptar medidas tan drásticas para abordar el problema del tabaquismo, especialmente para evitar que surjan nuevas generaciones de fumadores.
Esta política refleja la importancia de abordar las enfermedades no transmisibles (ENT) no solo a través de la educación y el aumento de la inversión en atención médica, sino también mediante la gestión de los sistemas y factores ambientales relacionados.
La pregunta clave es si el gobierno tendrá la valentía de llevar a cabo estas reformas.
