El microbioma podría desempeñar un papel clave en los trastornos del sueño: Un nuevo estudio revela que ciertas bacterias intestinales podrían aumentar o disminuir ligeramente el riesgo de insomnio. A su vez, la falta de sueño parece influir en la composición del microbioma.
El insomnio es un problema generalizado; hasta el 20 por ciento de la población mundial lo experimenta ocasionalmente, y en la mitad de los casos se vuelve crónico.
Un sueño deficiente favorece numerosas enfermedades físicas y mentales. Por ejemplo, el riesgo de depresión se duplica en casos de insomnio crónico. También se sabe que la privación o interrupción del sueño altera el microbioma, y estudios previos ya habían identificado patrones inusuales en la flora intestinal de personas con insomnio.
Un equipo de investigadores chinos investigó ahora si existe una relación causal entre el microbioma y el insomnio (1). Para ello, utilizaron la randomización mendeliana de dos muestras, un método que simula estudios aleatorios.
El análisis se basó en datos de casi 390.000 participantes de un estudio de asociación del genoma completo sobre insomnio, así como en datos del microbioma del consorcio MiBioGen y el Proyecto Microbioma Holandés.
Los resultados mostraron que 14 grupos bacterianos se asociaron con un riesgo ligeramente elevado de insomnio (Odds Ratio [OR]: 1,01–1,04). Otros ocho grupos parecieron tener un efecto protector leve (OR: 0,97–0,99). Sin embargo, después de corregir la tasa de falsos descubrimientos (FDR), solo el grupo Clostridium-innocuum persistió como una señal robusta. Estas bacterias producen el ácido graso de cadena corta (SCFA) acetato y desempeñan un papel en el metabolismo del triptófano.
Por el contrario, la randomización mendeliana inversa reveló que el insomnio se asoció con una disminución de hasta el 80 por ciento en la frecuencia de siete grupos bacterianos y un aumento de hasta cuatro veces en otros doce. Nuevamente, la mayoría de estas asociaciones desaparecieron después de la corrección de FDR, aunque el género Odoribacter se mantuvo constante.
El microbioma influye en los procesos fisiológicos a través del llamado eje intestino-cerebro. Las alteraciones en la diversidad o composición de la flora intestinal pueden aumentar el riesgo de enfermedades sistémicas como alergias, obesidad o enfermedades autoinmunes.
Aún no se sabe con exactitud cómo interactúan el microbioma y el sueño. Los autores discuten varias vías biológicas, incluidos los metabolitos bacterianos como los SCFA, los neurotransmisores como la serotonina y las vías de señalización inflamatorias que influyen en el sistema nervioso central a través del eje intestino-cerebro.
Los autores señalan algunas limitaciones. Los datos se basan casi exclusivamente en personas de ascendencia europea, lo que limita la generalización a otras poblaciones. Además, no se pudieron excluir todos los factores de confusión.
