Home SaludIntestino y Cerebro: Clave para la Memoria y el Envejecimiento

Intestino y Cerebro: Clave para la Memoria y el Envejecimiento

by Editora de Salud

No todo lo que ocurre en el cerebro se origina en el cerebro. Cada vez más estudios científicos sugieren que las primeras señales del deterioro cognitivo podrían tener su origen mucho más abajo, en el intestino, donde reside el microbiota: el conjunto de bacterias que desempeña un papel crucial en la salud del organismo. Una nueva investigación se centra precisamente en esta conexión –el llamado eje intestino-cerebro– abriendo posibles vías para intervenir antes de que el deterioro de las funciones mentales se haga evidente.

El estudio

Un estudio realizado en ratones por investigadores de Stanford Medicine y del Arc Institute de Palo Alto ha identificado una relación entre las bacterias intestinales y el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento. No todas las personas, de hecho, pierden la memoria de la misma manera: algunos permanecen lúcidos incluso a edades muy avanzadas, mientras que otros comienzan a experimentar dificultades ya en la mediana edad. Como explica Christoph Thaiss, autor principal del estudio publicado en Nature, la temporalidad del declive de la memoria “no está programada”, sino modulada por el organismo, y el intestino parece desempeñar un papel clave. Con la edad, de hecho, el tracto gastrointestinal produce moléculas que reducen la actividad de una importante conexión intestino-cerebro. Los investigadores han observado que el microbioma intestinal cambia con el envejecimiento y estas modificaciones activan una respuesta inflamatoria en las células inmunitarias del intestino. La inflamación obstaculiza el funcionamiento del nervio vago, que transmite señales al hipocampo, una zona del cerebro fundamental para la memoria y la orientación. Al estimular el nervio vago en ratones ancianos, los científicos lograron mejorar sus capacidades cognitivas, devolviéndolas a niveles similares a los de los animales más jóvenes. Según Thaiss, esto demuestra que modificar el intestino podría actuar como una especie de “mando a distancia” para el cerebro.

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El papel del microbioma

El microbioma intestinal, la comunidad de bacterias que vive en nuestro intestino, está cada vez más en el centro de la investigación porque influye no solo en la digestión sino también en la salud general. No en vano se le define a menudo como un “segundo cerebro”. Para verificar su papel en el deterioro cognitivo, los investigadores hicieron convivir ratones jóvenes (2 meses) con ratones ancianos (18 meses), permitiendo el intercambio de sus microbiomas. Después de un mes, los ratones jóvenes con microbiomas “envejecidos” mostraron un peor rendimiento en las pruebas de memoria y orientación. Por el contrario, los ratones ancianos criados sin bacterias intestinales no mostraron pérdida de memoria con la edad. Los científicos identificaron entonces una bacteria en particular, Parabacteroides goldsteinii, que aumenta con el envejecimiento y está asociada al empeoramiento de las capacidades cognitivas. Esta bacteria favorece la producción de metabolitos que activan una respuesta inflamatoria en el intestino, reduciendo la actividad del nervio vago y del hipocampo y comprometiendo la formación de los recuerdos. Al reactivar el nervio vago en los ratones ancianos, sin embargo, la función de la memoria volvió a ser similar a la de los animales jóvenes. Los investigadores están ahora verificando si el mismo mecanismo está presente también en los seres humanos, con el objetivo de desarrollar estrategias para contrarrestar el deterioro cognitivo relacionado con la edad.

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