Proyecto de amoníaco verde en Sudáfrica avanza con una inversión de R83 mil millones en el Cabo Oriental
El desarrollo de energía limpia en África está dando un salto significativo con la consolidación del proyecto de amoníaco verde en la región de Coega, en el Cabo Oriental de Sudáfrica. Según fuentes consultadas, la iniciativa, que contempla la producción de hasta un millón de toneladas anuales de este combustible sostenible, avanza con una inversión inicial estimada en R83 mil millones (aproximadamente US$3,8 mil millones al tipo de cambio actual).
El proyecto, que forma parte de la estrategia nacional para posicionar a Sudáfrica como líder en soluciones energéticas bajas en carbono, contará con una capacidad instalada de 3.300 megavatios (MW) en energías renovables, principalmente eólica y solar, para garantizar la producción de amoníaco verde —un proceso que requiere altos consumos energéticos pero sin emisiones directas de carbono.
La elección de Coega como sede no es casual. La zona, ubicada estratégicamente cerca de puertos clave como el de Ngqura, permite optimizar la logística de exportación hacia mercados globales, especialmente en Asia y Europa, donde la demanda de combustibles alternativos para la industria y el transporte marítimo crece exponencialmente. Además, el gobierno local ha facilitado incentivos fiscales y permisos ambientales acelerados para agilizar el cronograma, con metas de inicio de operaciones previstas para mediados de la próxima década.
Este anuncio refuerza el interés internacional por Sudáfrica como hub de energías limpias. Recientemente, el consorcio detrás del proyecto —que incluye a empresas locales y socios extranjeros— confirmó un acuerdo con la empresa danesa Topsoe para el suministro de tecnología clave en el proceso de síntesis del amoníaco verde, con una inversión adicional de US$1.000 millones. Este convenio subraya la colaboración entre Sudáfrica y Dinamarca en el marco de la transición energética global, alineándose con los objetivos del Acuerdo de París y las metas de descarbonización de la industria.
El proyecto también enfrenta desafíos, entre ellos la necesidad de asegurar financiamiento adicional —más allá de los R83 mil millones iniciales— y resolver cuestiones regulatorias relacionadas con la certificación de «verde» del amoníaco producido. Sin embargo, los analistas coinciden en que, de concretarse, Coega podría convertirse en el mayor complejo de este tipo en el hemisferio sur, atrayendo inversiones complementarias en hidrógeno verde y derivados químicos.
Mientras tanto, el gobierno sudamericano ha destacado que la iniciativa generará miles de empleos directos e indirectos, desde la construcción de la infraestructura hasta la operación de las plantas. Además, se espera que el proyecto impulse el desarrollo de una cadena de suministro local para componentes críticos, reduciendo la dependencia de importaciones.
El avance en Coega refleja una tendencia global: la aceleración de proyectos de amoníaco verde como puente hacia economías descarbonizadas. Países como Australia, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos ya han anunciado megainversiones en esta área, pero Sudáfrica apuesta por diferenciarse con un enfoque en sostenibilidad social y ambiental, combinando tecnología de vanguardia con mano de obra local.
Los próximos meses serán clave para definir el alcance final de la inversión y los plazos de ejecución. Si todo procede según lo planeado, el proyecto no solo consolidaría a Sudáfrica como actor relevante en el mercado de energías limpias, sino que también sentaría un precedente para otros países en desarrollo que buscan transitar hacia economías verdes sin sacrificar su crecimiento económico.
