Las protestas en Irán continúan extendiéndose, llegando ahora al Gran Bazar de Teherán, un importante centro económico del país. Según informes recientes, comerciantes se han sumado al movimiento de contestación, lo que ha provocado enfrentamientos con la policía. Los manifestantes expresan su indignación por el régimen, al que acusan de ser dictatorial y corrupto, y lo responsabilizan de la profunda crisis económica y financiera que afecta a la población.
La pregunta que surge ahora es si estas protestas, provenientes de un sector clave de la economía como el comercio, representan una amenaza real para las autoridades.
Para analizar la situación, se ha entrevistado al abogado y ensayista Ardavan Amir-Aslani, autor de Convaincre plutôt qu’interdire (Convencer antes que prohibir), publicado por Herrmann.
