Japón ha decidido levantar la prohibición de exportar armas letales, marcando un cambio significativo en su política de posguerra basada en el pacifismo. Esta decisión, aprobada por el gabinete del Primer Ministro Sanae Takaichi, permite al país vender equipos militares a más de una docena de naciones con las que mantiene acuerdos de defensa, incluyendo Estados Unidos y el Reino Unido.
Las nuevas normas eliminan las restricciones que limitaban las exportaciones a solo cinco categorías: rescate, transporte, advertencia, vigilancia y desminado. Ahora Japón podrá vender armas como cazas de próxima generación y drones de combate. Sin embargo, se mantiene la prohibición de vender a países involucrados en conflictos, aunque se admitirán excepciones «en circunstancias especiales» para naciones con acuerdos de defensa.
El gobierno japonés asegura que el cambio busca fortalecer su seguridad frente al aumento de tensiones en la región y contribuir a la estabilidad internacional. El Ministro Secretario del Gabinete, Minoru Kihara, señaló que la medida pretende «salvaguardar la seguridad de Japón y contribuir aún más a la paz y estabilidad de la región».
La decisión ha generado reacciones diversas. Mientras países como Australia y naciones del sudeste asiático y Europa han mostrado interés, China ha expresado su «seria preocupación», calificando el movimiento como una «militarización temeraria» que podría aumentar las tensiones globales. Dentro de Japón, grupos pacifistas y ciudadanos han organizado protestas, describiendo el cambio como «aterrador» y advirtiendo que viola la constitución pacifista del país.
Algunos analistas internacionales señalan que este cambio refleja una evolución en la postura de Japón, que busca desarrollar su industria de defensa y profundizar la cooperación con aliados como Estados Unidos, especialmente en un contexto de crecientes desafíos de seguridad en Asia.
