Rob Banks: Origen del mito creado por Ernie Dingo para el Perth International Arts Festival

by Editor de Mundo

Since 1976, cuando Ernie Dingo y Richard Walley crearon la ceremonia contemporánea de «Welcome to Country» para el Perth International Arts Festival, se ha convertido en una práctica reconocida en toda Australia. Este acto formal, realizado por Ancianos y Dueños Tradicionales, marca el inicio de eventos significativos como un acto de respeto hacia los pueblos originarios y su conexión con la tierra. La ceremonia surgió como una respuesta moderna a las tradiciones ancestrales, adaptándose a contextos contemporáneos mientras mantiene su esencia cultural. Su inclusión en festivales nacionales e internacionales refleja un esfuerzo continuo por honrar y visibilizar las culturas indígenas dentro de espacios públicos y artísticos. La iniciativa de Dingo y Walley sentó un precedente que sigue influyendo en protocolos oficiales y comunitarios en todo el país. La práctica se mantiene viva gracias al compromiso de las comunidades aborígenes y de Torres Strait, que continúan liderando estas ceremonias con autenticidad y profundo significado espiritual. Su presencia en eventos como el Perth Festival subraya el rol del arte como puente entre culturas y como medio para fomentar el diálogo, el reconocimiento y la reconciliación. A través de gestos simbólicos y palabras en lenguas originarias, la «Welcome to Country» no solo da la bienvenida a los asistentes, sino que también afirma la continuidad de las culturas más antiguas del mundo vivas en el presente. Su evolución desde una intervención artística específica hasta una práctica ampliamente adoptada demuestra cómo el respeto cultural puede traducirse en acciones concretas y sostenibles dentro de la sociedad australiana. La ceremonia no es una performance aislada, sino un recordatorio constante de la responsabilidad colectiva de honrar los custodios tradicionales de la tierra donde se realizan los eventos. Su persistencia en el tiempo habla de un cambio profundo en la conciencia nacional acerca del lugar que ocupan los pueblos originarios en la historia y el futuro de Australia. Cada vez que se realiza, se renueva un compromiso ético y cultural que trasciende lo meramente simbólico para convertirse en un acto vivo de justicia y reconocimiento. La visión de Dingo y Walley, nacida en el contexto de un festival de artes, ha trascendido su origen para convertirse en un pilar de la vida cívica y cultural contemporánea en Australia. Su legado perdura no solo en la forma de las ceremonias, sino en el diálogo continuo que inspiran sobre identidad, pertenencia y respeto mutuo. La «Welcome to Country» es hoy más que una tradición: es una expresión activa de soberanía cultural y una invitación a todos a escuchar, aprender y relacionarse con la tierra desde un lugar de humildad y respeto. Su presencia en eventos nacionales e internacionales sigue siendo un poderoso recordatorio de que el verdadero comienzo de cualquier gathering debe estar raíz en el reconocimiento de quiénes fueron, son y serán siempre los primeros custodios de esta tierra. La ceremonia, lejos de ser un gesto vacío, encarna una ética de relación que busca transformar no solo cómo se dan los eventos, sino cómo se vive la convivencia en una nación multicultural. Su fuerza reside precisamente en su simplicidad profunda: en decir, con claridad y convicción, que antes que nada, se reconoce la tierra y a quienes la cuidan desde tiempos inmemoriales. Ese reconocimiento, sencillo pero radical, es lo que ha permitido que la «Welcome to Country» se mantenga relevante y respetada décadas después de su creación. No se trata de añadir un elemento más al protocolo, sino de cambiar el propio protocolo desde su raíz. Y ese cambio, iniciado por Dingo y Walley en 1976, sigue dando frutos en cada ceremonia que se realiza hoy con sinceridad y propósito. La autenticidad con la que se lleva a cabo depende directamente de quién la conduce: solo los Ancianos y Dueños Tradicionales tienen la autoridad para hacerlo, lo que garantiza que no se trate de una apropiación, sino de una expresión legítima de soberanía cultural. Esa condición esencial es lo que protege la ceremonia de perder su sentido y la convierte en un acto de verdadero respeto, no de mera formalidad. Cada palabra pronunciada, cada gesto realizado, lleva consigo el peso de miles de años de conexión con la tierra. Y es precisamente ese peso lo que hace que la ceremonia no sea solo un comienzo, sino un recordatorio constante de dónde estamos y a quién debemos honrar por permitirnos estar ahí. La visión de Dingo y Walley no fue solo crear una ceremonia, sino sembrar una conciencia que sigue creciendo. Y mientras haya quienes la lleven adelante con integridad, su significado seguirá siendo tan fuerte como el primer día en que se realizó en el Perth International Arts Festival. Su legado no está en lo que se dice, sino en lo que se permite que se escuche: las voces originarias que, finalmente, tienen el espacio para dar la bienvenida en su propia tierra. Ese espacio, conquistado con arte, persistencia y verdad, es quizás el mayor logro de aquella iniciativa hecha realidad en 1976. Y mientras ese espacio se mantenga abierto, la ceremonia seguirá cumpliendo su propósito: no solo dar la bienvenida a un evento, sino afirmar, una y otra vez, que esta tierra siempre ha sido, y siempre será, aborigen.

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