Joan Trian Riu, de 42 años, lidera la cuarta generación de la conocida cadena hotelera mallorquina RIU. Como consejero directivo y, desde el año pasado, director ejecutivo de Operaciones en América, asume un papel clave en el relevo generacional junto a sus cuatro primos, sucesores de Carmen y Luis Riu, su madre y tío.
¿Cómo avanza el proceso de transición generacional en la empresa y cuándo se espera su conclusión?
Tras la jubilación de Carmen Riu en el verano de 2024, Luis Riu ostenta actualmente el cargo de consejero delegado único. Joan Trian Riu explica que él y sus primos tienen asignadas áreas de responsabilidad específicas, preparándose para el momento en que Luis Riu se retire. “¿Cuándo ocurrirá eso? No lo sé, es un proceso que tomará el tiempo necesario”, afirma, destacando que la transición se está llevando a cabo de manera estructurada y con asesoramiento externo para preparar a la empresa para pasar de una estructura accionarial y directiva concentrada en dos personas a una familia de primos accionistas.
¿Cómo está viviendo este proceso a nivel personal?
Para Joan Trian Riu, se trata de una evolución natural que implica asumir mayores responsabilidades. “Se entrelazan los aspectos profesionales y familiares”, señala, reconociendo que no siempre existe acuerdo en todas las decisiones. “No es lo mismo discrepar con un jefe o un compañero de trabajo que con tu madre, tu tío o tu primo, con quienes tienes que compartir la mesa el domingo o en Nochebuena.”
¿No existe una norma no escrita para evitar hablar de trabajo durante las comidas familiares?
“No hay una regla formal, pero sí se habla de trabajo”, responde. “En general, no tenemos grandes desacuerdos, aunque a veces surgen fricciones, y no siempre son por cuestiones menores.”
¿Cuál es su valoración de la temporada turística y sus perspectivas para 2026?
A nivel global, la temporada habría sido un récord de no haber sido por el huracán en Jamaica. “La parte mediterránea y atlántica ha tenido un mejor desempeño que la americana, que se ha visto más afectada por la incertidumbre generada por las políticas de Trump”, explica. En Europa, 2025 ha sido un año récord y se prevé que 2026 sea, como mínimo, igual de bueno, con un ligero aumento de precios, en torno al 2%, aunque esta tendencia varía según la zona.
¿La demanda sigue siendo lo suficientemente fuerte como para justificar nuevos aumentos de precios?
“Sí, porque estamos en una situación de plena ocupación y la única opción es subir los precios”, afirma. Cita el ejemplo de un director de agroturismo que, tras subir los precios en 2025 y no alcanzar la ocupación deseada, planea bajarlos este año. “Insisto, esto varía según el lugar, pero en general nos encontramos en una posición privilegiada.”
Los datos indican que el turismo alemán y familiar son los perfiles más afectados en Mallorca este año. ¿Comparte esta percepción?
“En julio y agosto, el perfil familiar ha sido predominante. A principios de temporada, la clientela es más joven, en parte debido a los precios más bajos. En los meses menos estacionales, la variedad de clientes es mayor, incluyendo británicos, franceses, polacos, europeos del Este y asiáticos.”
Como director de operaciones en América, donde RIU tiene hoteles en países como México, Costa Rica, Panamá, República Dominicana y Estados Unidos, ¿cómo está afectando la crisis en Venezuela a la industria turística de la región?
“El cierre del espacio aéreo durante la operación militar tuvo incidencias limitadas a uno o dos días. De momento, no hemos registrado cancelaciones y el ritmo de reservas se mantiene normal. Sin embargo, a nivel empresarial, seguimos observando la situación con incertidumbre.”
¿Se han acostumbrado a trabajar en un entorno de incertidumbre constante?
“La verdad es que sí, pero creía que habíamos alcanzado el máximo nivel de incertidumbre y ahora veo que no”, responde. “¿Qué podría pasar en Cuba como destino turístico? ¿Podría colapsar? No lo sé. Trump ha amenazado a Cuba, Colombia, México… Estas amenazas aumentan la incertidumbre, pero por ahora lo único que podemos hacer es seguir trabajando con normalidad.”
En relación con Latinoamérica, el Tribunal Ambiental Administrativo de Costa Rica ha ordenado a RIU demoler parte de un complejo que invadía un manglar. ¿Mantienen su intención de recurrir la decisión?
“RIU recurrirá la decisión”, confirma. “Como se ha informado, la empresa no comparte la resolución, que no es firme, y ejercerá todos los recursos y acciones legales pertinentes para demostrar las inconsistencias que contiene.”
Carmen Riu fue una de las primeras voces del sector hotelero en advertir sobre la masificación en Baleares, incluso antes de la pandemia. ¿Comparte su preocupación?
“Sí, por supuesto. Mallorca es un territorio limitado y somos conscientes de lo que ocurre en los meses de mayor afluencia. También observamos la desaparición de comercios tradicionales en Palma y en los pueblos, sustituidos por franquicias internacionales o establecimientos que ofrecen productos estandarizados. La sociedad está de acuerdo con estos problemas, pero es necesario tomar decisiones valientes. ¿Tenemos una capacidad de carga definida? ¿Qué medidas debemos adoptar para garantizar su cumplimiento? Si no actuamos, la situación no será sostenible.”
¿Considera que aumentar la ecotasa es una de esas medidas?
“No creo que sea una medida eficaz para regular el flujo de visitantes. Se puede debatir si es necesario o no aumentar su importe, pero no es una herramienta para controlar el número de turistas. Además, debe ser una tasa finalista, es decir, que esté directamente relacionada con la reducción de los efectos negativos del turismo y la mejora de las infraestructuras afectadas por esta actividad.”
¿Cómo está abordando RIU la escasez de personal?
“El problema se centra en el personal eventual que viene a trabajar durante la temporada. Es complicado porque se combinan la dificultad para encontrar vivienda con la falta de relevo generacional. Los jóvenes están desencantados con el sector y prefieren ir a la playa antes que trabajar. Y el trabajo en un hotel es duro. ¿Cómo lo solucionamos? Aumentando la productividad, ofreciendo el mismo servicio con menos personal. Esto afecta la calidad del servicio, ya que menos personas ofrecen un peor servicio. Y como los jóvenes son los más desencantados, los veteranos, que nunca fallan, son los que están asumiendo la mayor parte de la carga.”
¿Están facilitando alojamiento al personal de temporada para paliar la falta de vivienda?
“En Formentera disponemos de viviendas para los trabajadores, pero diría que esto forma parte del ADN de RIU. Cuando abrimos un hotel en Punta Cana en 1992, teníamos que construir viviendas para el personal, ya que estaba ubicado en medio de la selva.”
La patronal hotelera y grandes empresas como Meliá acusan al Govern de ser demasiado permisivo con el alquiler turístico. ¿Usted adoptaría una postura más restrictiva?
“Creo que primero deberíamos eliminar todas las viviendas ilegales, porque si lo lográramos, podríamos mitigar el problema de la masificación. Desde el punto de vista empresarial, preferiría que hubiera menos viviendas vacacionales, aunque también entiendo que a la gente le resulte rentable alquilar su propiedad. Desde el punto de vista de la sostenibilidad, un hotel es mucho más eficiente en el uso de los recursos que una vivienda vacacional.”
