La localidad belga de Kapelle-op-den-Bos, conocida como la «municipio del asbesto», ha tomado la drástica decisión de clausurar la mitad de sus áreas de juego tras realizar controles en el subsuelo de estos espacios públicos.
Las autoridades locales han señalado la gravedad de la situación, advirtiendo que el problema identificado «es mucho más grande que una sola ubicación». Esta medida preventiva responde a la necesidad de garantizar la seguridad de los ciudadanos ante el hallazgo de restos de este material en los terrenos analizados.
El cierre de estos parques infantiles marca un nuevo episodio en la compleja relación que mantiene el municipio con el asbesto, un material que ha condicionado la gestión urbanística y sanitaria de la zona debido a su presencia histórica en el entorno. Por el momento, el ayuntamiento continúa evaluando el alcance de la contaminación en las zonas afectadas para determinar los pasos a seguir en las labores de limpieza y adecuación de los espacios recreativos clausurados.
