La Ciudad de Buenos Aires habilitó pruebas en la vía pública de vehículos autónomos sin conductor y robots de reparto. La medida, oficializada por la Secretaría de Transporte, autoriza ensayos de Nivel 4 SAE y drones terrestres bajo estrictos estándares de seguridad y control técnico para evaluar nuevas tecnologías de movilidad urbana.
El paisaje urbano de Buenos Aires se prepara para incorporar innovaciones tecnológicas hasta ahora ajenas a las calles porteñas. A través de la resolución 170/SECT/26, firmada por el secretario de Transporte Guillermo Krantzer y publicada en el Boletín Oficial, el gobierno de la Ciudad formalizó un sistema de autorizaciones para que empresas y desarrolladores prueben vehículos sin conductor y pequeños robots de entrega en entornos reales.
Aunque la disposición no abre la puerta a una circulación masiva e inmediata, establece los cimientos regulatorios para que la tecnología de conducción automatizada comience a rodar bajo supervisión estatal.
Vehículos de Nivel 4 SAE y requisitos de seguridad vial
La primera parte del marco normativo se centra en los automóviles autónomos correspondientes al Nivel 4 SAE, una categoría internacional de automatización vehicular que permite una operación totalmente autónoma pero limitada a zonas, recorridos o condiciones climatológicas específicas, según detalla la reglamentación publicada.

Estos automóviles están equipados con sistemas complejos de sensores láser, radar, GPS y visión computarizada que permiten complementar o suplir la capacidad humana de navegación. Sin embargo, en una primera etapa obligatoria, cada unidad deberá circular con un conductor de seguridad preparado para asumir el control ante cualquier falla imprevista.
Drones terrestres y robots de reparto en el espacio público
Se trata de robots compactos con ruedas concebidos para cumplir tareas operativas de última milla, transporte de cargas livianas, limpieza urbana e inspección.

A diferencia de los vehículos de transporte de pasajeros, estos pequeños dispositivos podrán desplazarse a velocidades reducidas —inferiores a 20 kilómetros por hora— por veredas, parques, áreas industriales y corredores logísticos. La normativa prevé que, debido a sus características operativas, puedan realizar sus primeras pruebas sin personal a bordo desde el inicio, siempre que cumplan con los requisitos de protección de datos personales y sostenibilidad tecnológica.
La justificación oficial destaca que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires debe promover el desarrollo responsable de estas soluciones tecnológicas impulsadas por la inteligencia artificial, facilitando espacios de prueba con mecanismos estrictos de control y evaluación continua.
Controles, cajas negras e informes obligatorios para los desarrolladores
El régimen experimental diseñado por la Secretaría de Transporte exige una trazabilidad absoluta de cada experiencia en la vía pública. Tanto los vehículos como los robots deberán incorporar sistemas de registro de datos a bordo que funcionan de manera similar a una caja negra.
Dichos dispositivos guardarán información precisa sobre velocidad, frenado, geolocalización, estado de los sensores e intervenciones humanas. Adicionalmente, las compañías autorizadas estarán obligadas a entregar informes bimestrales con el detalle de los kilómetros recorridos, las horas de funcionamiento, los incidentes y las fallas registradas durante las pruebas.
Por el momento, las autoridades porteñas no han informado qué empresas específicas participarán en los ensayos ni han fijado un cronograma definitivo para el despliegue de las unidades en las calles, limitándose a establecer el marco procedimental y los requisitos de seguridad que regirán la etapa experimental.
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