La cineasta italiana Alina Marazzi inaugura la sección Horizontes del Festival de Venecia 2026 con el filme La ragazza con la Leica
, una biografía que reivindica la valía artística e histórica de la fotógrafa Gerda Taro, la primera mujer fotoperiodista de guerra fallecida en el frente.
La sombra de Robert Capa ha eclipsado durante décadas la contribución de la fotógrafa alemana Gerda Taro, una injusticia histórica que el cine busca reparar en su estreno mundial en Italia. La película que inaugura la sección Horizontes del Festival de Venecia se adentra en la breve y trágica existencia de la pionera del fotoperiodismo para rescatar su nombre del olvido al que la condujo su prematura muerte y el furor posterior por la obra de su compañero.
Una mirada propia desde el París de 1937 hasta los frentes de la Guerra Civil Española
Nacida bajo el nombre de Gerta Pohorylle, la artista huyó a Francia como muchos judíos que escapaban del avance arrasador del nazismo en la década de 1930. Su vida dio un giro radical cuando se inició en la fotografía de la mano del húngaro Endre Ernő Friedmann, su mentor y compañero de vida, con quien ideó el pseudónimo comercial de Robert Capa para vender sus trabajos en el mercado estadounidense. Muchos de los negativos de aquella época quedaron atribuidos exclusivamente a Capa, lo que desdibujó la aportación individual de Taro a medida que Friedmann adoptó el nombre para sí mismo.


El largometraje dirigido por Alina Marazzi prescinde de la estructura original del libro de Helena Janeczek en el que se inspira —que narraba los hechos desde la perspectiva de amigos reunidos en la década de 1960— para situar la acción directamente a través de los ojos de la protagonista. La narración arranca el 14 de julio de 1937 en París, coincidiendo con la celebración de la Fiesta Nacional francesa, justo antes de que la fotógrafa regrese a una España sumergida en la contienda civil con su cámara Leica al hombro.
La recuperación de un legado perdido en México y redescubierto en 2007
La valoración justa de su trabajo fotográfico no comenzó a consolidarse hasta décadas más tarde. El hallazgo en México de una valija con tres cajas de negativos perdidos desde 1940 permitió certificar que numerosas imágenes tomadas durante el conflicto español y adjudicadas a Capa habían sido realizadas en realidad por Taro. Ese rescate documental transformó por completo la comprensión histórica de su obra.

En la piel de la protagonista, la actriz Emilia Schüle refleja los conflictos íntimos y profesionales de una mujer que sentía que su trabajo era relegado a un segundo plano.
Para mí, la fotografía significa participar en la historia, no observarla desde la barrera. (…) Pero el mundo solo ve a Capa y yo desaparezco tras
Gerda Taro (personaje de ficción interpretado por Emilia Schüle), via Efeminista
Schüle añadió además que la fotógrafa había quedado reducida a ser su novia
, una limitación que la producción cinematográfica busca desmontar al subrayar su compromiso político y su fuerte personalidad vital.
Vidas entregadas a la lente y a los conflictos del siglo XX
La trayectoria de Taro se truncó de forma trágica el 26 de julio de 1937, cuando murió a los 26 años tras ser arrollada por un tanque mientras cubría la retirada de las fuerzas republicanas en la batalla de Brunete, en Madrid. Su muerte la convirtió en la primera corresponsal gráfica fallecida en el frente de batalla. Años después, su antiguo compañero Endre Ernő Friedmann cofundó la influyente Agencia Magnum en 1947, antes de perder la vida en 1954 al pisar una mina antipersona en Indochina.
La propuesta de Marazzi combina un collage visual de archivos fotográficos, fragmentos de noticieros y secuencias de ficción para retratar tanto el rigor profesional de la artista como su pasión por el baile y la vida en la era del jazz. Lejos de retratarla únicamente como una figura solemne, el largometraje expone la complejidad de una joven decidida a transformar la incertidumbre en acción y a buscar una sociedad mejor a través de su mirada tras la cámara.
Sigue leyendo