La actividad industrial mostró una recuperación en marzo, con un aumento mensual desestacionalizado del 0,8%, según el Índice de Producción Industrial (IPI) elaborado por la consultora Orlando J. Ferreres. Este dato representa una mejora significativa frente a la caída del 3,1% registrada en febrero y puso fin a una racha de ocho meses consecutivos en terreno negativo en la comparación interanual, que también mostró un avance del 0,7%.
A pesar de esta mejora mensual, el balance del primer trimestre del año se mantuvo en terreno negativo, con una contracción del 3,1% interanual y del 0,4% respecto al último cuarto de 2023. Desde la consultora aclararon que “el primer trimestre del año cerró marcando una contracción de 0,4% al comparar con el último cuarto del año pasado”.
A nivel sectorial, el desempeño fue muy variado. Uno de los rubros con mejor resultado fue el de minerales no metálicos, vinculado a la actividad de la construcción. Este segmento registró un crecimiento de 7,3% en la comparación interanual, impulsado principalmente por el aumento en los despachos de cemento portland, que avanzaron 11,0% en el mismo período. Además, este desempeño permitió revertir una racha de cuatro meses consecutivos de caídas, aunque el acumulado del primer trimestre todavía mostró una baja de 2,7%.
El sector de alimentos, bebidas y tabaco también mostró una mejora en marzo, con una suba de 2,0% interanual. El principal impulso provino de la producción de aceites, que registró un incremento de 5,2%. En tanto, la faena bovina evidenció una leve caída en el margen, aunque con una desaceleración respecto de los descensos superiores al 10% registrados en los dos primeros meses del año.
En el caso de maquinaria y equipo, la actividad continuó en descenso, aunque con una moderación en la magnitud de la caída. Otros rubros como metales básicos también continuaron en descenso, con una variación negativa del 2,0% interanual.
La consultora advierte que esta mejora debe tomarse con cautela, ya que el contexto general de la demanda sigue mostrando limitaciones. Factores como la desaceleración esperada de la economía de Brasil, la construcción aún por debajo de los promedios históricos y la debilidad de los ingresos familiares que afectan el consumo interno, sugieren que la recuperación del sector será gradual y estará condicionada por un entorno desafiante.
