La NASA ha propuesto una nueva misión denominada EVE (Exoplanet Valley Explorer) con el objetivo de resolver el misterio del «valle del radio», una brecha en la distribución de tamaños de los exoplanetas. Según Universe Today, la misión busca determinar si este fenómeno se debe a la pérdida atmosférica provocada por la radiación estelar o a las condiciones presentes durante la formación planetaria.
¿Qué es el «valle del radio»?
El «valle del radio» es una observación astronómica que revela una escasez notable de exoplanetas con un tamaño intermedio, específicamente aquellos que tienen aproximadamente 1.5 a 2 veces el radio de la Tierra. Según los datos recopilados por misiones anteriores como Kepler, los planetas tienden a agruparse en dos categorías: supertierras rocosas o minineptunos gaseosos. La ausencia de cuerpos celestes entre estas dos dimensiones sugiere un proceso físico que impide la existencia estable de planetas en ese rango específico.

El papel de la misión EVE
La propuesta de la misión EVE se centra en observar exoplanetas jóvenes para identificar en qué momento ocurre esta división. De acuerdo con la información difundida por Universe Today, los investigadores planean medir las atmósferas de planetas en diferentes etapas de desarrollo. Si la misión logra confirmar que la pérdida de masa atmosférica es la causa principal, esto permitiría entender mejor cómo la radiación de las estrellas anfitrionas moldea la evolución de los sistemas planetarios a lo largo del tiempo.
Comparativa: ¿Evolución o formación inicial?
Existen dos teorías principales que la misión EVE busca diferenciar. La primera sugiere que los planetas comienzan como minineptunos y pierden sus capas de gas debido a la fotoevaporación causada por su estrella. La segunda hipótesis propone que el «valle» es un resultado directo de las condiciones del disco protoplanetario donde se originaron. Mientras que misiones previas se enfocaron en censar la población planetaria, EVE pretende aportar datos dinámicos que permitan distinguir si el tamaño de un exoplaneta es una característica intrínseca desde su nacimiento o una consecuencia de su entorno estelar a largo plazo.
La implementación de esta misión representaría un paso crucial para precisar los modelos actuales de formación planetaria, los cuales hasta ahora han dependido de observaciones estáticas de sistemas maduros.
