Un equipo internacional de científicos capturó imágenes sísmicas de alta resolución que revelan cómo una sección de la corteza terrestre frente a las costas de Canadá, en la región tectónica de Cascadia, se está fragmentando lentamente en el fondo del océano Pacífico, un proceso milenario que transforma los límites de las placas.
A varios kilómetros de profundidad bajo el océano Pacífico, frente a las costas canadienses, una parte de la corteza del planeta experimenta una transformación geológica profunda. Un grupo internacional de investigadores logró documentar por primera vez mediante registros sísmicos avanzados cómo el sistema tectónico de Cascadia comienza a dividirse en fragmentos más pequeños, un fenómeno que aporta datos inéditos sobre la desaparición gradual de las zonas de subducción.
El hallazgo se desprende del Experimento de Imágenes Sísmicas de Cascadia, conocido como CASIE21, cuyas conclusiones fueron difundidas en la revista científica Science Advances. El trabajo detalla la interacción entre las placas oceánicas Juan de Fuca y Explorer con la placa Norteamericana.
Imágenes sísmicas y placas en desacoplamiento frente a Canadá
Para observar el interior del lecho marino, los especialistas utilizaron datos sísmicos de reflexión multicanal recolectados a bordo del buque de investigación Marcus G. Langseth durante el año 2021. Esta técnica opera de manera similar a una ecografía médica, enviando ondas de sonido hacia el fondo marino para registrar cómo rebotan en las distintas capas de roca del subsuelo.

La investigación estuvo encabezada por Brandon Shuck, investigador de la Universidad Estatal de Luisiana, junto a colegas de instituciones de Estados Unidos, Suiza y Canadá, entre ellas la Universidad de Columbia, la Universidad de Auburn, el Instituto de Geofísica de la Universidad de Texas en Austin, la Institución Oceanográfica Woods Hole, la Universidad de Dalhousie, la Universidad de Columbia Británica, la Universidad de Ginebra y la Universidad de Washington.
Los registros revelaron que la placa Explorer, un fragmento de corteza oceánica formado hace aproximadamente cuatro millones de años frente a la isla de Vancouver, se hunde cada vez más lento bajo la placa Norteamericana y se encuentra en las etapas finales de su desacoplamiento.
La Zona de Falla de Nootka y los desgarros en el manto
La placa de Juan de Fuca, vecina y de mayor tamaño que la Explorer, se desplaza hacia abajo a más de cuatro centímetros por año bajo Norteamérica, superando por más del doble la velocidad de la placa Explorer, que avanza apenas unos dos centímetros anuales. Dicha disparidad de ritmo generó una fractura lateral conocida como la Zona de Falla de Nootka.

Los perfiles sísmicos mostraron que esta zona de falla consiste en una red de unos 20 kilómetros de ancho que penetra desde los sedimentos superficiales hasta el manto superior. Debajo de la fosa oceánica, los datos expusieron dos grandes desgarros en la losa, desplazados unos 20 kilómetros entre sí.

De acuerdo con el análisis publicado, el desgarro de la placa Explorer muestra una ruptura abrupta que supera los tres kilómetros de desnivel vertical en apenas dos kilómetros de distancia horizontal. En contraste, el de Juan de Fuca se manifiesta de manera más incipiente como un pliegue gradual de la roca. Además, bajo la isla de Vancouver, el sector de la placa Explorer no registra sismos de baja frecuencia, lo que confirma su estado avanzado de separación.
Escala geológica y significado del fenómeno en Cascadia
Los investigadores han señalado que este proceso no representa un peligro inmediato ni implica que el planeta vaya a romperse de manera repentina. Los cambios se desarrollan a lo largo de millones de años, un intervalo imperceptible para la perspectiva humana.
Para ilustrar la magnitud y la forma en que evoluciona el sistema, los especialistas recurrieron a analogías gráficas. Mientras algunos medios detallan que el fenómeno se asemeja a un tren que se descarrila gradualmente, Shuck explicó que el proceso ocurre por etapas en lugar de un colapso único.
Cuando el proceso de desacoplamiento de la placa Explorer concluya por completo, la zona de subducción de Cascadia se acortará aproximadamente 75 kilómetros, lo que equivale a un doceavo de su longitud total. Las áreas geológicas que se desprenden dejan de generar sismicidad, mientras que los tramos que continúan unidos concentran niveles elevados de tensión tectónica, un factor clave para que los geólogos evalúen los riesgos sísmicos en la región del noroeste del Pacífico.
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