Ratko Mladić, the Bosnian Serb military commander convicted of genocide and war crimes, died on Thursday, August 27, 2026, at the age of 84 in a United Nations prison hospital in The Hague, Netherlands. Officials confirmed the death of the former general, who was serving a life sentence for atrocities including the 1995 Srebrenica massacre.
Ratko Mladić, el exgeneral serbobosnio conocido como el «carnicero de Bosnia», falleció este jueves a los 84 años en un hospital penitenciario de las Naciones Unidas en La Haya, Países Bajos, según confirmaron funcionarios de la organización internacional. Cumplía una pena de cadena perpetua impuesta por la justicia internacional tras ser declarado culpable de crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y genocidio cometidos durante el conflicto armado de los Balcanes en la década de 1990.
El final de una figura central de las guerras yugoslavas
La muerte del excomandante pone fin a la trayectoria de uno de los principales responsables militares de la desintegración de Yugoslavia. La televisión pública serbia RTS informó primero sobre el deceso del recluso, señalando que su salud se había deteriorado notablemente tras sufrir varios derrames cerebrales en prisión. Familiares y autoridades serbias habían solicitado en los últimos meses su traslado temporal a Serbia por motivos humanitarios, una petición que el tribunal internacional rechazó al considerar que recibía la atención médica adecuada en el centro de detención.

Mladić se encontraba en prisión desde mayo de 2011, cuando fue detenido en la localidad de Lazarevo, al norte de Serbia, tras haber permanecido más de una década como fugitivo de la justicia internacional. El Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (TPIY) lo condenó en noviembre de 2017 a cadena perpetua tras hallarlo culpable de diez de los once cargos imputados, una sentencia que fue confirmada de manera definitiva en apelación en el año 2021.
Los crímenes de Srebrenica y el asedio de Sarajevo
La justicia internacional consideró probado que Mladić dirigió una campaña sistemática de limpieza étnica destinada a expulsar a la población bosnio-musulmana y croata de amplios territorios para conformar un Estado serbio puro. Su nombre quedó indisolublemente ligado a dos de los episodios más violentos de la guerra de Bosnia (1992-1995): el prolongado sitio de la capital, Sarajevo, y la masacre de Srebrenica en julio de 1995.

Durante los casi cuatro años que duró el cerco de Sarajevo, las fuerzas bajo su mando mantuvieron aislada a la ciudad mediante bombardeos de artillería y el fuego constante de francotiradores contra la población civil, causando la muerte de más de 10.000 personas. Posteriormente, tras tomar el enclave protegido de Srebrenica, las tropas dirigidas por Mladić separaron a más de 8.000 hombres y niños musulmanes de sus familias para ejecutarlos de forma masiva y enterrarlos en fosas comunes, un acto calificado formalmente como genocidio.

El tiempo ha venido … para la venganza contra los turcos en estas regiones. Ratko Mladić, excomandante del Ejército de la República Srpska
A lo largo de los procesos judiciales y de sus comparecencias ante los jueces, el exgeneral mantuvo una actitud desafiante. En el momento en que se leyó su sentencia a cadena perpetua en 2017, interrumpió la vista gritando a los magistrados que todo era mentira. Su defensa y sus seguidores insistieron en su inocencia, viéndole como un patriota que defendía a su pueblo, mientras que las víctimas y los supervivientes han señalado repetidamente la persistencia del negacionismo en torno a sus crímenes.
Reacciones encontradas y el peso del dolor en los Balcanes
La noticia de su fallecimiento generó reacciones profundamente divididas, reflejando las heridas aún abiertas en la sociedad bosnia y en el conjunto de los Balcanes occidentales. Desde la asociación de víctimas de la masacre, Munira Subasitch, integrante del colectivo de las Madres de Srebrenica, expresó un sentimiento de frustración al comprobar que el condenado nunca mostró arrepentimiento por sus actos.
Hoy ha muerto un gran criminal de guerra, el criminal de los Balcanes. Munira Subasitch, Asociación de Madres de Srebrenica
Por el contrario, en los enclaves serbobosnios como Pale, la figura de Mladić sigue siendo reivindicada por antiguos combatientes que lamentan su fallecimiento en reclusión. Con su muerte en el centro penitenciario de La Haya, se cierra el capítulo judicial de los principales jerarcas militares y políticos juzgados por el tribunal internacional por los crímenes cometidos durante la desintegración de Yugoslavia, sumándose al fallecimiento en custodia de Slobodan Milošević en 2006.
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