La Comisión Europea ha anunciado una serie de medidas para mitigar el impacto de la crisis energética derivada del conflicto en Irán, incluyendo la posible redistribución de combustible para aviones entre los Estados miembros, el mantenimiento de reservas estratégicas y la reducción de impuestos sobre la electricidad para proteger a los hogares.
Según informó The Irish Times, la iniciativa denominada «AccelerateEU» busca proporcionar a los países herramientas para contener los precios de la energía y abordar posibles escaseces de combustible, sin comprometer los objetivos climáticos del bloque ni generar competencia desleal entre naciones. El comisario de Energía, Dan Jorgensen, advirtió que la situación podría prolongarse durante meses o incluso años, comparando su gravedad con las crisis del petróleo de 1973 y la de 2022 provocada por la invasión rusa de Ucrania.
Mientras tanto, RTE.ie señaló que la Comisión Europea también planteó planes para coordinar el llenado de los almacenamientos de gas durante el verano y reducir los impuestos sobre la electricidad, con el objetivo de amortiguar el impacto económico del conflicto en Irán. Estas acciones se enmarcan en un esfuerzo más amplio para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y evitar futuros choques de suministro.
CNN destacó que el costo acumulado de las crisis energéticas recientes en Europa ya supera los 28.000 millones de euros, una cifra que sigue aumentando mientras los gobiernos del bloque intentan minimizar el efecto de los precios crecientes sobre los ciudadanos y las empresas.
The Guardian añadió que la reducción de los impuestos sobre la electricidad forma parte de un paquete específico diseñado para proteger a los hogares más vulnerables del aumento de las facturas de energía, una medida que busca equilibrar la necesidad de respuesta inmediata con los compromisos medioambientales a largo plazo.
Finalmente, Sky News advirtió que las vacaciones de verano podrían verse afectadas si la crisis energética se agrava, ya que la UE ha alertado sobre el riesgo de interrupciones en los servicios esenciales, incluido el transporte, lo que pone en peligro los planes de viaje de millones de europeos.
