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Lefebvristas desafían al Papa: Cisma a la vista en la Iglesia Católica

by Editor de Mundo

ROMA.– La decisión de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), un grupo tradicionalista cismático, de avanzar con la ordenación de nuevos obispos, a pesar de la falta de negociaciones con el Vaticano, ha generado una fuerte tensión dentro del ala conservadora de la Iglesia católica.

En respuesta a esta situación, dos cardenales de tendencia conservadora, el guineano Robert Sarah y el alemán Gerhard Müller, han instado a los lefebvristas a reconsiderar su postura, enfatizando que “la unidad es el bien más precioso”.

El cardenal guineano Robert Sarah

La FSSPX rechaza aspectos centrales de las enseñanzas del Concilio Vaticano II, incluyendo el ecumenismo, la sinodalidad y el diálogo interreligioso, así como la reforma litúrgica que introdujo la misa en lenguas vernáculas. Prefieren celebrar la antigua misa tridentina en latín y de espaldas al público, una práctica que el papa Francisco ha limitado.

El cardenal Robert Sarah, prefecto emérito de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, publicó un extenso artículo en el semanario francés Le Journal du Dimanche, retomado por otros medios, en el que exhortó a los lefebvristas a no desobedecer las leyes de la Iglesia al proceder con las ordenaciones episcopales sin la autorización del papa León XIV. Su llamado busca evitar nuevos cismas dentro de la Iglesia.

Sarah recordó que en 1988, el arzobispo Marcel Lefebvre provocó un cisma al consagrar a cuatro obispos sin el mandato papal, lo que resultó en su excomunión automática. En su artículo, el cardenal subrayó que “la unidad de la Iglesia, salvaguardada por el Espíritu Santo, es más preciosa que todas las riquezas de este mundo”.

El cardenal Gerhard Ludwig Müller, al llegar a una reunión en el Vaticano Markus Schreiber – AP

El cardenal alemán Gerhard Müller, exprefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano, se hizo eco de este llamamiento en un artículo publicado el 21 de febrero por la revista católica austriaca Kath.net. Müller afirmó que “la única solución posible en conciencia ante Dios es que la FSSPX reconozca a nuestro Santo Padre, el papa León XIV, como el Papa legítimo no solo en teoría sino también en la práctica, y se someta a su autoridad magisterial y a su primacía de jurisdicción sin condiciones previas”.

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Müller señaló que muchos católicos lamentan la infiltración de incertidumbres dogmáticas e incluso herejías bajo el pretexto de la renovación de la Iglesia, pero enfatizó que las herejías a lo largo de la historia de la Iglesia solo se han superado permaneciendo dentro de la Iglesia y en comunión con el Papa.

“Si la Fraternidad San Pío X ha de tener un impacto positivo en la historia de la Iglesia, no puede luchar por la verdadera fe a distancia, desde fuera, contra la Iglesia unida con el Papa, sino solo dentro de la Iglesia, con el Papa y todos los obispos, teólogos y fieles ortodoxos”, añadió.

Esta controversia, que recuerda los intentos fallidos de reconciliación con la FSSPX por parte de Benedicto XVI –incluyendo la levantamiento de la excomunión a cuatro obispos y la autorización de la misa en latín– representa un desafío para el papa León XIV, quien ha priorizado la unidad de la Iglesia y su fidelidad al Concilio Vaticano II, rechazado por los lefebvristas. De hecho, el pontífice inició su ciclo de catequesis de los miércoles de 2026 abordando los textos aprobados por el Concilio Vaticano II, su significado e importancia.

El conflicto se intensificó a principios de febrero con el anuncio de la FSSPX de su intención de ordenar nuevos obispos en julio. La Santa Sede respondió intentando reabrir el diálogo, y el 12 de febrero, el Superior de la Fraternidad, el padre Davide Pagliarani, se reunió con el cardenal Víctor Manuel “Tucho” Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe. En ese encuentro, la Santa Sede propuso reanudar un diálogo amplio para resolver las diferencias doctrinales, a condición de que los lefebvristas suspendieran su decisión de ordenar nuevos obispos.

El cardenal “Tucho” Fernández junto a Davide Pagliarani, Superior General de la FSSPXDicasterio para la Doctrina de la Fe

La semana pasada, la FSSPX rechazó la propuesta, argumentando que “ambos sabemos de antemano que no podemos ponernos de acuerdo en materia doctrinal, especialmente en lo que se refiere a las orientaciones fundamentales adoptadas desde el Concilio Vaticano II”. Confirmaron su intención de seguir adelante con las consagraciones episcopales, que calificaron como “una necesidad concreta a corto plazo para la supervivencia de la Tradición, al servicio de la Santa Iglesia católica”.

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En un intento por calmar la situación, la FSSPX publicó un mensaje en su cuenta de X argumentando que, según la enseñanza de la Iglesia, una consagración episcopal no autorizada por la Santa Sede no constituye una ruptura de la comunión si no va acompañada de una intención cismática ni de la colación de la jurisdicción. Sin embargo, la inquietud persiste.


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