Un nuevo estudio, citado por News.ro, sugiere que la evolución de la leucemia mieloide aguda (LMA) podría verse influenciada mediante el control de señales que determinan si las células madre de la médula ósea permanecen sanas o se transforman en células cancerosas. Estos hallazgos abren la puerta a futuros tratamientos más adaptados al perfil biológico de cada paciente.
La leucemia mieloide aguda es una forma agresiva de cáncer de la sangre que se origina en la médula ósea, el lugar donde se producen las células sanguíneas. Si bien puede afectar a personas de cualquier edad, es más común después de los 65 años. Menos del 5% de los pacientes mayores de 65 años sobreviven a la enfermedad. El único tratamiento con potencial curativo es el trasplante de células madre, un procedimiento complejo y exigente para el organismo, con efectos secundarios graves, que no es adecuado para todos los pacientes, especialmente para los ancianos.
En un estudio publicado en la revista Nature Communications, un equipo de la Universidad de Oslo, Noruega, analizó cómo surgen las células cancerosas en la médula ósea y si este proceso puede detenerse. Los investigadores se centraron en las células madre hematopoyéticas, aquellas capaces de dividirse y transformarse en todos los tipos de células sanguíneas.
Normalmente, estas células pueden permanecer en reposo o dividirse para generar glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Los procesos de división y diferenciación celular deben estar estrictamente controlados. Si este equilibrio se pierde, las células pueden volverse cancerosas. En la leucemia mieloide aguda, las células madre dejan de producir células sanguíneas normales y comienzan a generar células cancerosas.
El desarrollo de las células madre depende de las señales que reciben de su entorno. El equipo identificó señales implicadas en la aparición de este tipo de leucemia, que podrían utilizarse para combatir la enfermedad. Estas señales ayudan a mantener un equilibrio entre el estado de reposo de la célula madre y el momento en que comienza a dividirse y producir nuevas células. Los investigadores describen el sistema como teniendo un “acelerador”, que estimula la división, y un “freno”, que mantiene la célula en estado de reposo.
El estudio revela que estos mecanismos involucran la molécula succinato y su receptor, SUCNR1. Los niveles de estos influyen en si la célula madre se estimula para dividirse o permanecer en reposo. La activación del receptor SUCNR1 mantiene las células madre sanas al controlar dos proteínas asociadas con la promoción del cáncer, S100A8 y S100A9.
Los investigadores analizaron datos de pacientes con LMA y realizaron experimentos en ratones con esta enfermedad, utilizando métodos como el análisis de células madre, la secuenciación de ARN y la citometría de flujo, una técnica avanzada de análisis celular.
En los pacientes, el equipo evaluó el nivel de expresión de SUCNR1 y descubrió que los valores bajos de este receptor se asocian con una menor supervivencia. En modelos animales, los niveles de succinato, del receptor SUCNR1 y de la proteína S100A9 influyeron en la evolución de la enfermedad. Los investigadores demostraron, en ratones, que la modificación de estos niveles puede influir en el desarrollo de la leucemia.
Los autores señalan que hasta ahora se consideraba que el succinato era un factor que favorecía la progresión de esta forma de cáncer. Los nuevos datos indican también un papel protector del succinato, a través de su acción sobre el receptor SUCNR1.
La siguiente etapa de la investigación se centrará en explorar cómo se pueden aprovechar estos descubrimientos en tratamientos clínicos. Según el equipo, el nivel de SUCNR1 podría contribuir, en el futuro, al desarrollo de terapias personalizadas para pacientes con leucemia mieloide aguda.
