La propuesta del expresidente Donald Trump de establecer un límite máximo del 10% en las tasas de interés de las tarjetas de crédito por un período de 12 meses generó una reacción inmediata en diversos sectores.
El anuncio provocó un debate sobre el impacto potencial en los consumidores y las instituciones financieras. Si bien la medida podría ofrecer alivio a los titulares de tarjetas con tasas elevadas, también plantea interrogantes sobre la disponibilidad de crédito y la rentabilidad de los emisores de tarjetas.
La reacción inicial sugiere una complejidad en la evaluación de los beneficios y desventajas de esta propuesta. Se espera que la discusión continúe a medida que se analicen los detalles y las posibles consecuencias económicas.
