La incertidumbre en las decisiones gubernamentales preocupa más a las pequeñas empresas lituanas que a las letonas y estonias
Un reciente estudio de Norstat revela que las pequeñas y medianas empresas (PYMES) en los países bálticos tienen perspectivas dispares para 2026. Las empresas lituanas se muestran más cautelosas que sus vecinas, y su principal preocupación radica en las decisiones gubernamentales y el entorno regulatorio.
Al evaluar los factores que podrían afectar más a la actividad empresarial en 2026, hasta un 30% de los representantes de las PYMES lituanas identificaron los cambios regulatorios o fiscales como el riesgo más importante. En Letonia, este factor fue señalado por el 18% de los encuestados, mientras que en Estonia lo fue por el 19%.
Según Darius Tamašauskas, jefe de la división de clientes empresariales de Luminor, esta diferencia no indica una decisión específica, sino una sensación general de incertidumbre que afecta especialmente a las pequeñas empresas.
“Esta preocupación particular de las empresas lituanas no se debe tanto a una decisión concreta, sino a una sensación general de incertidumbre. La estabilidad y la previsibilidad son especialmente importantes para las pequeñas empresas, ya que incluso pequeños cambios fiscales o regulatorios pueden tener un impacto significativo en los flujos de caja, los planes de inversión o el mantenimiento de los empleados”, afirmó Darius Tamašauskas.
La inflación y el aumento de los precios siguen siendo un problema en todos los países bálticos
Si bien las decisiones gubernamentales generan más preocupación en Lituania que en los países vecinos, otros desafíos para las empresas en los países bálticos son similares. La inflación y el aumento de los precios fueron identificados como el factor más importante por el 45% de las empresas lituanas, el 48% de las letonas y hasta el 53% de las estonias.
El 22% de las empresas lituanas, el 15% de las letonas y el 23% de las estonias consideran significativos los precios de los recursos energéticos. Esto demuestra que, aunque la presión de los precios se percibe de manera diferente en cada país, el contexto general en la región sigue siendo similar.
Según D. Tamašauskas, incluso con la estabilización de las tasas de inflación, las empresas aún sienten las consecuencias de los anteriores shocks de precios. “Aunque recientemente las tasas de inflación se han estabilizado, las empresas aún sienten las consecuencias de los anteriores shocks de precios: mayores costes de materias primas, energía, logística y mano de obra”, afirmó.
El experto argumenta que la inflación hoy en día no se considera un episodio temporal, sino un desafío estructural a largo plazo con el que las empresas tendrán que convivir durante muchos años.
En 2026, las empresas buscarán más la estabilidad que el rápido crecimiento
Los datos del estudio muestran que en 2026, las pequeñas y medianas empresas se centrarán más en mantener la estabilidad que en una expansión agresiva. Las empresas evalúan con cautela las decisiones de inversión, planifican cuidadosamente los costes y evitan los compromisos a largo plazo cuyo retorno es difícil de predecir.
En lugar de un rápido crecimiento, las empresas optan por optimizar las operaciones, aumentar la eficiencia y acumular reservas financieras para amortiguar posibles shocks externos. Esto, según el experto, indica una actitud más madura, no pesimismo.
“Estos sentimientos no son un signo de pesimismo, sino más bien una actitud empresarial más madura. Cuanto más claro y coherente sea la toma de decisiones gubernamentales, más rápidamente las empresas volverán a planes de inversión y crecimiento más activos”, afirmó D. Tamašauskas.
La encuesta fue realizada por la empresa de investigación Norstat en noviembre de 2025 en Lituania, Letonia y Estonia por encargo del banco Luminor. Se entrevistó a 250 encuestados en cada país.
