Los hutíes afirmaron haber atacado una base militar en Arabia Saudí con drones y misiles, intensificando un conflicto que este domingo deja más de 500 muertos y decenas de miles de desplazados. La escalada ocurre tras una ofensiva rebelde en la costa del mar Rojo que desafía el frágil equilibrio regional.
Ataque con drones contra la base de Sharurah
Los combatientes hutíes aseguraron este domingo que emplearon drones y misiles para golpear la base militar de Sharurah, situada en el sur de Arabia Saudí cerca de la frontera. Según el portavoz militar del movimiento, Yahya Saree, la operación iba dirigida contra depósitos de armas y centros de mando y control que gestionan la agresión contra nuestra nación y nuestro pueblo. Las autoridades saudíes no especificaron la fecha exacta de esta incursión.
La acción se produce en paralelo a incidentes fronterizos reportados por la defensa civil saudí, que indicó que un proyectil impactó en la gobernación de Al-Tawwal, hiriendo a dos personas y dañando una mezquita, varios edificios y vehículos. Las alertas aéreas se habían activado horas antes en la provincia.
Avance rebelde en Mocha y la tensión en el estrecho de Bab el-Mandeb
La nueva fase de hostilidades estalló tras una ofensiva relámpago en la que los insurgentes capturaron la ciudad portuaria de Mocha y otras posiciones clave en la costa occidental de Yemen. Esta expansión sitúa a los rebeldes a poca distancia estratégica del mar Rojo y consolida su control sobre el estrecho de Bab el-Mandeb, un paso vital para el comercio internacional y las exportaciones petroleras saudíes.

Frente a este avance, las fuerzas leales al gobierno internacionalmente reconocido respondieron con bombardeos aéreos. La aviación militar lanzó tres ataques contra posiciones y barracones de la milicia en la región de Taiz, mientras que la agencia estatal Saba informó que las fuerzas terrestres destruyeron vehículos y abatieron a combatientes enemigos en las inmediaciones de Mocha.
Una crisis humanitaria agravada por el desplazamiento masivo
El resurgimiento de los combates, que rompieron la tregua vigente desde 2022, ha cobrado la vida de más de 500 personas en ambos bandos. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) alertó que 76.000 personas han huido de sus hogares desde el mes de julio, triplicando las cifras previas de la crisis.

La caída de Mocha obligó a miles de civiles a marchar hacia Adén, la sede temporal del gobierno reconocido. Testimonios recogidos en el terreno reflejan la dureza de la huida. Nos fuimos con la ropa puesta y tomamos a nuestros hijos todo lo que pudimos, declaró Abdulali al-Rajihi, uno de los desplazados por el conflicto.
Por su parte, el ministro de Economía y Finanzas de Yibuti, Ilyas Moussa Dawaleh, confirmó la llegada de unas 1.400 personas al país africano tras cruzar peligrosamente el estrecho, mientras las agencias locales coordinan operaciones de rescate y asistencia humanitaria.
Reacciones diplomáticas y el papel de Washington
En el plano diplomático, el presidente estadounidense Donald Trump reconoció haber mantenido conversaciones con el liderazgo de Arabia Saudí y señaló que los hutíes también se comunicaron con su administración para pedir que Washington evite una intervención directa en los enfrentamientos.
Mientras los mercados observan con cautela las rutas comerciales y las tensiones escalan tras el bloqueo marítimo declarado por los hutíes contra los puertos saudíes, los analistas y diplomáticos evalúan las repercusiones de un conflicto que amenaza con desestabilizar por completo el corredor del mar Rojo y la península arábiga.
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