Un estudio publicado en Communications Medicine revela que alterar los horarios de las comidas entre la semana laboral y los fines de semana, un fenómeno conocido como jet lag alimentario
, incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares en los hombres. La investigación analizó datos de más de 100.000 adultos.
El descanso del fin de semana suele implicar levantarse más tarde, alargar las comidas y modificar por completo los hábitos cotidianos. Sin embargo, un trabajo científico difundido recientemente examina las consecuencias cardiovasculares de alterar de forma drástica el momento en que se ingieren los alimentos entre los días laborables y el periodo de descanso.
El impacto del «jet lag alimentario» en la salud cardiovascular de los hombres
La investigación publicada en la revista Communications Medicine siguió durante un periodo medio de más de ocho años a una amplia cohorte de adultos. Los datos proceden del proyecto NutriNet-santé, un estudio francés puesto en marcha en 2009 para examinar los vínculos entre la nutrición y la salud a largo plazo.
Al evaluar los registros dietéticos de los participantes, los científicos observaron que aquellos varones cuyos horarios de ingesta variaban de forma notable entre la rutina semanal y el fin de semana presentaban una mayor probabilidad de desarrollar dolencias cardíacas. Por el contrario, el análisis no detectó una asociación equivalente en el caso de las mujeres, ni tampoco un vínculo directo con los accidentes cerebrovasculares.
Cómo se calcula el desfase en las comidas según los registros
Para medir este desfase horario, los investigadores no se limitaron a comparar la hora exacta del desayuno o de la cena de forma aislada. El cálculo se basó en determinar el punto medio entre la primera y la última ingesta calórica de la jornada, considerando cualquier consumo que aportara más de cero kilocalorías, como un tentempié o una bebida azucarada.
Las asociaciones más intensas se detectaron en aquellos participantes que adelantaban sus horarios de forma sustancial durante el fin de semana.
Ritmos circadianos y la alteración del reloj biológico interno
Detrás de estas variaciones se encuentra la alteración de los ritmos circadianos. El organismo humano cuenta con un reloj central localizado en el cerebro que coordina funciones como la liberación hormonal y el procesamiento de los nutrientes en función de los ciclos de luz y oscuridad. Sin embargo, los horarios de alimentación actúan también como sincronizadores secundarios de órganos periféricos como el hígado y el corazón.

Diana Díaz Rizzolo, investigadora en la Universidad de Columbia, explicó que nuestro cuerpo tiene un reloj central en el cerebro que coordina muchas funciones, como la liberación de hormonas y la forma en que procesamos los nutrientes, todo basado en los ciclos de luz y oscuridad
. Asimismo, advirtió que comer tarde en la noche puede alterar este reloj natural, afectando la forma en que regulamos la glucosa durante la noche
.
El papel del sueño compensatorio en la salud cardíaca
Mientras la investigación sobre la crononutrición examina las consecuencias del jet lag alimentario, otros trabajos científicos recientes analizan las repercusiones de modificar las horas de descanso durante el fin de semana. Un análisis presentado en el Congreso ESC 2024 y basado en datos del proyecto UK Biobank indicó que recuperar horas de sueño acumuladas durante la semana puede mitigar parcialmente el riesgo cardíaco.

A pesar de estas observaciones, los especialistas recuerdan que los estudios observacionales muestran correlaciones estadísticas pero no establecen una relación directa de causa y efecto. Por este motivo, los autores de la investigación sobre el desfase alimentario insisten en que mantener la regularidad en los horarios de las comidas podría convertirse en una estrategia complementaria clave para proteger la salud pública a largo plazo.
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