Las monos de Gibraltar han adoptado un comportamiento inusual para contrarrestar los efectos de la comida basura que les ofrecen los turistas: comer tierra. Según un estudio publicado en Scientific Reports, los macacos de Barbary, los únicos monos salvajes de Europa, han sido observados consumiendo suelo y arcilla de forma intencional para aliviar las molestias estomacales causadas por la ingesta excesiva de alimentos grasos, salados y dulces, como los dulces tipo Haribo o el helado, muy populares entre los visitantes.
Este comportamiento, conocido como geofagia, no es nuevo en el reino animal, pero sí lo es para esta población de monos. Los investigadores de la Universidad de Cambridge, liderados por Sylvain Lemoine, documentaron que los monos no comen tierra al azar, sino que lo hacen tras ingerir alimentos poco habituales en su dieta natural, que normalmente consiste en semillas, frutas y verduras. La tierra y la arcilla podrían ayudar a neutralizar toxinas o proteger el revestimiento gástrico, además de potencialmente aportar bacterias beneficiosas para el microbioma intestinal.
Los expertos señalan que, tras el destete, los primates no humanos suelen volverse intolerantes a la lactosa, lo que hace que productos lácteos como el helado —frecuentemente ofrecidos por turistas— provoquen problemas digestivos. Al consumir suelo, los macacos parecen estar automedicándose para poder seguir inguiendo estos alimentos sin sufrir náuseas o malestar estomacal.
Aunque la geofagia ha sido estudiada previamente en humanos, aves y otros animales, este es el primer registro formal de dicho comportamiento en los macacos de Gibraltar. Los científicos advierten que, si bien el comportamiento muestra una sorprendente capacidad de adaptación, refleja el impacto negativo que la alimentación turística puede tener en la vida silvestre, alterando sus hábitos naturales y su salud gastrointestinal.
