Mientras que en la mayoría de los colegios electorales de Andalucía lo habitual es enfrentarse a esperas prolongadas y un flujo constante de votantes durante todo el día, existe una realidad diferente. En los rincones de la España vaciada, el proceso electoral puede resolverse en cuestión de minutos debido a que cuentan con un censo muy reducido.
Esta dinámica es común en las zonas rurales del interior de provincias como Huelva, Jaén, Granada y Almería. Un ejemplo representativo es Cumbres de Enmedio, en Huelva, considerado uno de los municipios con menos habitantes de la comunidad, ya que, según datos del INE para 2025, cuenta con una población de 54 personas. En una situación demográfica similar se encuentra Benitagla, en Almería, con 60 habitantes.
Esta baja densidad poblacional permite aplicar una particularidad de la normativa electoral: si todos los electores registrados han votado y no queda nadie pendiente, los miembros de la mesa tienen la potestad de cerrar la urna y levantar el acta antes de la hora de finalización oficial. Una vez hecho esto, el escrutinio se lleva a cabo siguiendo el procedimiento estándar de cualquier otro colegio.
Los municipios con menor población en Andalucía
Además de Benitagla y Cumbres de Enmedio, existen diversas localidades que se mantienen muy lejos del millar de habitantes. En la provincia de Almería, por ejemplo, Alsodux y Castro de Filabres apenas superan los cien residentes. Una tendencia similar se observa en Granada, concretamente en municipios de sierra como Lobras o Juviles, donde la población oscila en torno a los 150 habitantes, cifra que puede variar dependiendo de la época del año.
El valor estratégico de las circunscripciones reducidas
A pesar de la rapidez de la votación, esto no resta relevancia al proceso. Al contrario, en estos pequeños núcleos donde la participación suele ser alta, cada papeleta posee un peso proporcionalmente mayor en comparación con las grandes circunscripciones. De este modo, el comportamiento electoral de estos pueblos continúa siendo una pieza clave en el complejo mapa político de Andalucía, donde cada provincia aporta escaños determinantes para el resultado final.
